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Hace cinco años, España había designado alrededor de 2.100 sitios Natura 2000, pero solo unos pocos estaban ubicados en el medio marino, lo que representaba no más del 1% de las aguas territoriales españolas, lo que era muy insuficiente. Para cumplir con los compromisos europeos e internacionales era importante que España, que alberga una biodiversidad marina particularmente impresionante, mejorase estas cifras lo antes posible.

Así, a través de varios proyectos importantes financiados por EU LIFE, la Fundación Biodiversidad española, el Ministerio de Agricultura, Pesca, Alimentación y Medio Ambiente y otros ocho institutos científicos líderes, grupos de interés y ONG se pusieron a recolectar datos de referencia vitales para informar la designación de sitios marinos Natura 2000.

Se realizaron más de 150 estudios oceanográficos para recopilar la información necesaria sobre hábitats marinos, aves marinas, cetáceos, tortugas y otras especies protegidas, así como sobre sus amenazas y presiones en aguas españolas. Alrededor de 40 sesiones de trabajo en las que participaron más de 650 representantes de grupos clave de la sociedad civil también se realizaron a lo largo de la costa y en Madrid con el fin de obtener su apoyo y participación.

Las campañas de investigación oceanográfica han sido vitales para aumentar el conocimiento científico sobre la biodiversidad marina en España. También ha permitido establecer pautas de gestión coherentes y mantener un amplio diálogo con las partes interesadas, incluidos los pescadores, sobre la protección y el uso de los recursos en los espacios marinos Natura 2000 de una manera que proteja las especies y hábitats para los que se designan los sitios.

A través de un laboratorio experimental, se han desarrollado herramientas para mitigar los impactos de ciertas actividades humanas. Se ha generado información esencial para la adecuada conservación y gestión integrada de las áreas, especialmente sobre la distribución espacial y la intensidad de las diferentes actividades pesqueras, las matrices de riesgo georeferenciadas y sobre los costos y beneficios del establecimiento de la Red Natura 2000.

En poco tiempo, se reunieron suficientes conocimientos científicos para declarar otros 39 sitios marinos para la protección de aves marinas y 10 LIC para la protección de otros animales y hábitats marinos que abarcan en total 7.3 millones de hectáreas. Como resultado, la superficie marina protegida de España ha aumentado considerablemente entre 2013 y 2015, de solo el 1% al 8% de todas las aguas territoriales españolas. Las actividades llevadas a cabo han sido absolutamente decisivas para la conservación de hábitats y especies marinas de interés europeo y han contribuido sustancialmente a fomentar nuestro conocimiento de la biodiversidad marina en Europa.

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