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Este es el momento en que una perezosa rana vio su oportunidad para hacer autostop desde un lado al otro de un estanque de jardín, en la parte posterior de un pez de colores.

El relajado anfibio saltó sobre el pez de color naranja brillante y se aferró con toda la fuerza, agarrando con sus patas palmeadas para no caerse.

Retorciéndose de un lado a otro, el pez de colores trató de deshacerse de su no deseado nuevo jinete, pero la rana se negó a aflojar su control.

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