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Era cuestión de tiempo. El valioso material que cuatro meses antes se fue el fondo del mar como consecuencia de un fallo mecánico en la cubierta del navío oceanográfico Ramón Margalef fue recuperado hace once días por el buque Ángeles Alvariño, el hermano más joven de la familia naval del Instituto Español de Oceanografía (IEO), que además luce matrícula malagueña en su casco.