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Su concepto de diseño es aparentemente sencillo: por un lado imita la vejiga que permite a los peces regular la profundidad a la que nadan y, por otro, traslada al agua los principios de vuelo de los planeadores, con unas alas que convierten el movimiento vertical de hundirse y emerger en desplazamiento horizontal y les permiten seguir el rumbo que les mandan vía satélite desde tierra.