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No, no es un producto de la imaginación que puebla mis posadillas, sino un ser vivo real hallado por Oceana en el Banco de Chella o Seco de los Olivos, una montaña submarina frente a la costa de Almería. Pero este lugar encierra más secretos que esponjas comedoras de carne; prácticamente, rebosa biodiversidad. Arrecifes de corales de profundidad, cetáceos, pulpos, tiburones y multitud de peces se encuentran en torno a este grupo de elevaciones, la más alta de las cuales llega a 80 metros de profundidad.