Las algas marinas viajeras conectan a las comunidades del Océano Austral

Balsa de algas en una playa
Balsa de algas en una playa

Las algas viajan mucho más de lo que se creía anteriormente

Los científicos han podido demostrar cuán interconectadas están las comunidades costeras del Océano Austral gracias al ADN de las algas marinas. La Universidad de Otago llevó a cabo un análisis genómico de algas marinas que aparecieron en la Antártida, Australia y Nueva Zelanda durante las últimas décadas.

Según el estudio las algas marinas encontradas en las playas del sureste de Nueva Zelanda procedían de Georgia del Sur y la isla Marion, un viaje de más de 8.850 kilómetros (5.500 millas), mientras que las algas encontradas en Tasmania procedían de las islas Kerguelen, a unos 1.000 kilómetros de la Antártida.

La autora principal del estudio, profesora asociada Ceridwen Fraser, dijo que el estudio enfatiza el potencial de las herramientas genómicas para rastrear los movimientos de las especies.

"Fue emocionante encontrar conexiones biológicas entre el Pacífico oriental y occidental, y descubrir cuán frecuentes son estos eventos: decenas de millones de balsas de algas flotan todo el tiempo alrededor del Océano Antártico, conectando estas costas".

El estudio se basa en una investigación anterior de 2018 realizada en dos trozos de algas marinas del sur encontrados en la Antártida. Este alga viajó la asombrosa cantidad de 20.000 kilómetros antes de llegar a la costa, lo que provocó que los investigadores sospecharan que las algas viajan mucho más de lo que se creía anteriormente. Ahora, el equipo ha analizado los genomas de otras 25 balsas de algas marinas encontradas en la Antártida, así como piezas encontradas en Nueva Zelanda y Australia durante la última década.

Las algas marinas se anclan al fondo del mar con una estructura hueca parecida a una raíz llamada zarcillo (holdfast en inglés) que alberga una diversidad de organismos marinos, como crustáceos, artrópodos, isópodos, cangrejos, moluscos, gusanos y estrellas de mar. Cuando las algas marinas se desprenden y se alejan flotando, debido a tormentas o grandes olas, estos organismos pueden hacer autostop con ellas. Estas balsas de algas marinas pueden tener hasta 12 metros de largo, por lo que pueden llevar consigo algunas criaturas, aunque no está claro exactamente qué les sucede.

Según el modelo oceanográfico simulado en el estudio, más del 10 % de las partículas liberadas desde Georgia del Sur llegan al sur de Nueva Zelanda, mientras que más del 6 % llegan a Tasmania.

viaje de las algas por el Océano Austral

Imagen: Se determinaron 38 viajes en balsa de algas marinas de larga distancia en el Océano Antártico mediante análisis genómicos. Crédito: Universidad de Otago

Erasmo Macaya, de la Universidad de Concepción de Chile, dijo que los resultados del estudio son importantes porque muestran cómo las especies flotantes pueden cruzar las principales barreras oceanográficas, llegando ocasionalmente a la Antártida, donde actualmente no forman parte del ecosistema.

El modelado permitió a los investigadores construir una imagen de balsas de algas marinas y sus viajeros moviéndose con frecuencia en grandes cantidades alrededor del Océano Antártico y conectando masas de tierra.

"Muchos organismos están tratando de cambiar su distribución hacia el sur porque hace demasiado calor en el norte", dijo Fraser. "Las algas y sus pasajeros pueden dispersarse muy bien y llegar a masas de tierra distantes, por lo que están en una muy buena posición para colonizar nuevos territorios a medida que se calientan y se vuelven habitables para ellos. Es un interesante desafío que los científicos tendrán que enfrentar, tal vez alejarse de la idea de que la conservación se trata de mantener el status quo y, en cambio, buscar gestionar el cambio para maximizar la biodiversidad y los resultados del ecosistema".

Fraser cree que el campo de la genómica en constante avance proporciona una herramienta increíble para las estrategias de gestión de especies.

"Desde la perspectiva de las especies invasoras, ahora tenemos herramientas con las que podemos tomar ADN de algo que acaba de llegar y averiguar cómo llegó allí, porque podemos identificar de dónde proviene. Esto nos faculta para realizar cambios en la estrategia de gestión".

La investigación se ha publicado en Current Biology: Southern Hemisphere coasts are biologically connected by frequent, long-distance rafting events

Imagen de cabecera: Una balsa de algas varada en una playa del sur de Nueva Zelanda. Crédito: Universidad de Otago.

Etiquetas: ViajeAlgaOcéano Austral

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