Su llamativo diseño ofrece refugio a una diversidad de organismos
En Morningside Park, en Miami, una nueva instalación está poniendo a prueba una sencilla pero urgente idea: ¿Y si un rompeolas pudiera ayudar a sanar la bahía? Investigadores del Instituto de Medio Ambiente de la Universidad Internacional de Florida (FIU) instalaron recientemente en un rompeolas una serie de baldosas impresas en 3D, diseñadas y desarrolladas en el Laboratorio de Robótica y Fabricación Digital de la FIU.
Este esfuerzo colaborativo, liderado por Shahin Vassigh, investigador principal del proyecto, explora cómo la infraestructura costera puede proteger a las comunidades al tiempo que apoya la vida marina.
Los rompeolas son un elemento característico del litoral del sur de Florida. Ayudan a proteger hogares, carreteras y espacios públicos de inundaciones, erosión y marejadas ciclónicas, pero los rompeolas tradicionales suelen ser superficies planas y duras que dejan poco espacio para los organismos que antes vivían a lo largo de las costas naturales.
BioCAP, acrónimo de Biodiversity Improvement by Optimizing Coastal Adaptation and Performance (Mejora de la Biodiversidad mediante la Optimización de la Adaptación y el Rendimiento Costeros), adopta un enfoque diferente. El sistema utiliza baldosas modulares entrelazadas que se pueden fijar a los diques existentes. Cada baldosa se imprime robóticamente y está diseñada con surcos, crestas, grietas y pequeñas pozas que crean superficies más complejas para que los organismos marinos se adhieran, se refugien y crezcan.
Imagen: Baldosas impresas en 3D en un rompeolas. Crédito: Universidad Internacional de Florida
"Nuestro objetivo es replantearnos cómo puede ser la protección del litoral en las zonas costeras urbanas", dijo Vassigh. "En lugar de tratar los rompeolas únicamente como barreras, estas baldosas nos permiten transformarlos en superficies vivas que sustentan la vida marina, mejoran la complejidad del hábitat y aumentan la resiliencia costera".
El diseño responde a las diferentes condiciones que se encuentran a lo largo de un rompeolas. Cerca de la zona intermareal superior, las baldosas pueden proporcionar espacio para organismos como cangrejos y lapas. En la zona media, las ostras y los percebes pueden adherirse a las superficies texturizadas. Debajo de la línea de flotación, las baldosas pueden ofrecer un hábitat para organismos como las esponjas.
La instalación también permite a los investigadores estudiar el comportamiento de las baldosas a lo largo del tiempo. Antes de ser colocadas en la bahía, las baldosas fueron probadas en un laboratorio para evaluar su interacción con la energía de las olas. Según el equipo del proyecto, las superficies texturizadas redujeron la reflexión de la energía de las olas en comparación con el hormigón sin recubrimiento.
En Morningside Park, las baldosas serán monitoreadas en condiciones reales. Los investigadores estudiarán cómo la vida marina coloniza las superficies y si el hábitat añadido puede contribuir a mejorar la calidad del agua y el estado de la costa. Dos de las baldosas instaladas incluyen sensores que monitorizarán condiciones como la temperatura, la salinidad y la calidad del agua.
Imagen: Instalación de una baldosa en el rompeolas. Crédito: Universidad Internacional de Florida
Para Miami y otras ciudades costeras, el proyecto ofrece una forma práctica de repensar la infraestructura que ya forma parte del paisaje. En lugar de reemplazar los rompeolas, BioCAP explora cómo adaptar los muros existentes para que se integren mejor con los ecosistemas circundantes.
Este trabajo combina la fabricación robótica, el diseño biomimético, el monitoreo ambiental y la ciencia costera. Asimismo, refleja un cambio más amplio en la forma en que los investigadores abordan la resiliencia, no solo como protección contra el agua, sino también como una oportunidad para restaurar algunas de las funciones ecológicas que contribuyen a la salud de las costas.
Al comenzar el monitoreo en Morningside Park, el equipo del proyecto recopilará datos sobre el rendimiento de las baldosas y la respuesta de los organismos marinos. Los resultados podrían servir de base para futuros proyectos costeros en el sur de Florida y otras comunidades costeras que similares enfrentan desafíos.













