Hace miles de millones de años Venus pudo tener océanos potencialmente capaces de albergar vida
Venus puede ser hoy en día un planeta sumamente inhóspito, pero muchos científicos planetarios creen que no siempre fue así. A Algunas observaciones sugirieren que, hace miles de millones de años, nuestro planeta vecino podría haber sido mucho más parecido a la Tierra, con océanos potencialmente capaces de albergar vida.
En una nueva investigación un equipo liderado por Richard Ghail de la Universidad de Londres ha reexaminado la superficie de Venus. Mediante un nuevo análisis de sus características distintivas, sus hallazgos refuerzan la hipótesis de un pasado acuático, sugiriendo la posibilidad de océanos mucho más extensos de lo que se creía.
Superficies agrietadas
Hoy en día, gran parte de la superficie de Venus está cubierta de misteriosas redes de grietas cuyo origen ha sido objeto de debate durante mucho tiempo. Un tipo particularmente desconcertante aparece en las llanuras bajas del planeta, donde el suelo está fracturado en numerosas formas poligonales, cada una de las cuales se extiende aproximadamente de 1 a 2 kilómetros (0,6 a 1,2 millas) de ancho. Durante décadas, la principal explicación fue que estos patrones se formaron a medida que la roca volcánica se enfriaba y contraía.
Imagen derecha: El equipo identificó seis patrones distintivos de fractura poligonal en la superficie de Venus. Crédito: Earth and Planetary Science Letters (2026). DOI: 10.1016/j.epsl.2026.120255
El equipo de Ghail clasificó estos campos poligonales en seis tipos distintos, basándose en las diferencias en la forma y la disposición de las grietas. En lugar de un enfriamiento volcánico, argumentan que los patrones se parecen sorprendentemente a las grietas que se forman en la Tierra en el lodo del fondo marino, cuando gruesas capas de arcilla saturada de agua se entierran, se compactan y se secan con el tiempo, agrietándose en formas poligonales a medida que se contraen.
Ecos del pasado de la Tierra
Los sorprendentes paralelismos con este efecto no son algo nuevo en la Tierra. Hace unos 6 millones de años, el mar Mediterráneo se secó casi por completo en un evento conocido como la crisis de salinidad del Messiniense, dejando tras de sí gruesos depósitos de sal y un terreno agrietado característico al evaporarse. Tomando este evento como referencia, los investigadores identificaron otras características venusinas que podrían haberse formado mediante un proceso similar.
Entre las características que analizaron se encuentran los largos y sinuosos canales llamados "canali", que generalmente se cree que fueron excavados por la lava. En cambio, el equipo de Ghail señala su similitud con los canales submarinos excavados por el agua en antiguos fondos marinos. Mientras tanto, las arrugadas crestas que se entrelazan en las tierras bajas de Venus podrían estar asentadas sobre gruesas capas de sal, dejadas allí cuando se evaporaron los océanos de Venus.
Imagen: Es probable que los polígonos más pequeños se formaran por desecación o en salares a medida que los océanos se evaporaban. Crédito: Earth and Planetary Science Letters (2026). DOI: 10.1016/j.epsl.2026.120255
Hipótesis, no prueba
El equipo aclara que estas características no constituyen una prueba por sí solas. Por ahora, no se pueden descartar explicaciones volcánicas para las grietas, canales y arrugas, y se necesitarán observaciones mucho más detalladas de la superficie venusina para confirmar su hipótesis marina. Sin embargo, sus hallazgos refuerzan significativamente la idea de que Venus alguna vez tuvo océanos estables y duraderos, y posiblemente incluso las condiciones necesarias para la vida.
Más allá del propio Venus, una comprensión más profunda de cómo un planeta puede perder sus océanos podría ayudar a los científicos planetarios a determinar mejor qué distantes exoplanetas podrían ser capaces de retener agua. Incluso puede ofrecer una idea de lo que eventualmente podría suceder con los propios océanos de la Tierra en las últimas etapas del ciclo de vida del sol, dentro de miles de millones de años.
La investigación se ha publicado en Earth and Planetary Science Letters: The lost oceans of Venus












