El mundo acordó proteger el 30% de los océanos para 2030, pero aún estamos lejos
El océano alberga una de las mayores biodiversidades del planeta. Desde los arrecifes de coral y los manglares hasta las profundidades marinas, los ecosistemas marinos sustentan innumerables especies, dan soporte a las comunidades costeras, regulan el clima y son fundamentales para la seguridad alimentaria global.
Pero estos ecosistemas se enfrentan a una creciente presión debido a la sobrepesca, la pérdida de hábitat, la contaminación y el cambio climático.
En respuesta las naciones adoptaron un ambicioso objetivo global para conservar al menos el 30 % de los océanos del mundo para 2030, conocido como 30x30. Este objetivo ha ampliado la protección marina a nivel global, especialmente mediante áreas marinas protegidas.
Pero, ¿Qué sucede después de que se anuncia la protección?
Décadas de experiencia han demostrado que una eficaz protección marina requiere normas, reglamentos y supervisión consistentes, además de financiación y una colaboración significativa con los gobiernos locales, las industrias y las comunidades. Sin ello, estas zonas corren el riesgo de convertirse en parques artificiales: líneas en un mapa sin impacto real, donde la vida marina puede seguir enfrentándose a la sobrepesca y otras amenazas.
Dos nuevos informes, uno de la Universidad Estatal de Oregón y el otro del Instituto Smithsonian de Investigaciones Tropicales, ofrecen una importante revisión de la realidad sobre la situación actual de la conservación marina y lo que se debe hacer para lograr el objetivo de proteger el 30% del océano.
En conjunto, argumentan que el principal obstáculo para lograr el objetivo de conservación oceánica 30x30 ya no es la ambición de proteger el océano, sino la acción efectiva que pueda convertirlo en realidad.
Imagen: Una tortuga marina nada en el Parque Nacional de Bunaken, una de las primeras áreas marinas protegidas de Indonesia. Claus Giering/Unsplash, CC BY
Una década de compromisos
El objetivo 30x30 se promueve con frecuencia en las reuniones mundiales sobre los océanos, incluida la 11.ª Conferencia Nuestro Océano, que se está celebrando en Kenia del 16 al 18 de junio de 2026.
Según el análisis de la Universidad Estatal de Oregón, los compromisos de conservación anunciados en anteriores Conferencias Nuestro Océano han ayudado a establecer más de 3,88 millones de millas cuadradas (10 millones de kilómetros cuadrados) de áreas marinas protegidas, lo que representa aproximadamente el 2,8% del océano global.
En total, las áreas marinas protegidas cubren actualmente casi el 10% del océano mundial. Sin embargo, solo alrededor del 3,5% de esa superficie está total o altamente protegida.
El alcance de las áreas protegidas demuestra que los compromisos voluntarios pueden traducirse en logros tangibles en materia de conservación cuando se realiza un seguimiento constante del progreso y se informa públicamente. Sin embargo, los resultados también señalan un desafío clave: la creciente brecha entre la extensión de la protección y su efectividad.
En otras palabras, la protección de los océanos no puede evaluarse únicamente por su superficie.
Imagen: No se evaluaron todas las áreas marinas protegidas. Gráfico: The Conversation, CC-BY-ND. Fuente: Marine Conservation Institute. Creado con Datawrapper.
La brecha en la implementación
El informe del Smithsonian analiza con mayor detalle lo que se necesita para convertir estos compromisos en una conservación efectiva.
Desde que en 2022 se aprobó el Marco Mundial de Biodiversidad Kunming-Montreal, con el acuerdo de casi todos los países para proteger al menos el 30% de la tierra y las aguas del planeta, la protección marina se ha expandido considerablemente. Sin embargo, las cifras mundiales muestran que al menos la mitad de las áreas marinas protegidas existentes siguen sin implementarse o son inoperables, ya que no existen normas ni reglamentos que las respalden o incluso permiten actividades destructivas como la pesca de arrastre de fondo.
Para alcanzar el objetivo 30x30, aún se requiere proteger un 20% adicional del océano en los próximos cuatro años. El desafío es doble: ampliar la cobertura y, al mismo tiempo, garantizar que estas áreas beneficien realmente a la vida marina y a las personas.
La conservación eficaz y duradera depende de planes de gestión, personal capacitado, sistemas de monitoreo, capacidad de aplicación de la ley, financiamiento sostenible y participación comunitaria. Sin estos elementos, la mera designación legal no garantiza la protección de la biodiversidad, ecosistemas prósperos ni beneficios para las personas.
Sin embargo, el informe del Smithsonian reveló un preocupante patrón en todas las regiones: la ambición de los países por crear áreas protegidas está superando su capacidad para ayudar a que esas áreas tengan éxito.
Imagen: La base de datos mundial de áreas protegidas incluye mapas de áreas protegidas terrestres y marinas en todo el mundo. Las áreas marinas protegidas aparecen en azul. Base de datos mundial de áreas protegidas
Lo autores identificaron dos limitaciones clave: la falta de coordinación en torno al desarrollo de capacidades —el fortalecimiento de las habilidades y herramientas necesarias para lograr un objetivo de manera efectiva— y la aplicación de un enfoque único para todos los muy diferentes contextos regionales.
Muchos países y comunidades están comprometidos con la protección marina, pero a menudo necesitan una mejor gobernanza y políticas continuas, la participación e inclusión de las partes interesadas, datos y tecnología, integración socioecológica y comunicación para la implementación efectiva de las áreas marinas protegidas a lo largo del tiempo.
De igual modo, conseguir financiación para la conservación marina sigue siendo un reto constante. Al hablar con grupos y comunidades involucradas en la conservación marina, a menudo mencionaban procesos de solicitud y estructuras de financiación complejos que no se ajustan a sus realidades ni prioridades locales. Esto crea un desajuste entre cómo se financia y cómo se implementa la conservación.
Se están realizando esfuerzos para cerrar esta brecha. La Iniciativa del Triángulo de Coral del Centro del Triángulo de Coral, con sede en Bali, sobre Arrecifes de Coral, Pesca y Seguridad Alimentaria, trabaja para conservar las áreas oceánicas en una región que alberga la biodiversidad marina más rica del planeta.
A través de centros de formación regionales, programas de liderazgo, pasantías y plataformas digitales, ha capacitado a más de 8.200 funcionarios gubernamentales, líderes comunitarios y representantes del sector privado en prácticas de conservación marina basadas en la ciencia.
La Coalición de Finanzas Sostenibles, un grupo de organizaciones sin ánimo de lucro e internacionales, está utilizando su experiencia de otra manera: buscando formas creativas de conseguir financiación para proyectos en África y el suroeste del Océano Índico con el fin de proteger hábitats clave en tierra y mar. Hasta la fecha, la coalición ha recaudado más de 43 millones de dólares estadounidenses para proteger la naturaleza y apoyar la gestión eficaz de 69.000 hectáreas (170.500 acres).
Imagen: Buzos del Parque Natural Marino de Mayotte, entre Madagascar y África continental, comprueban el estado de un arrecife de coral protegido.
Más allá de las líneas en un mapa
Los dos informes concluyeron que existe un fuerte impulso político a favor de la protección de los océanos. Gobiernos, pueblos indígenas, comunidades locales, científicos y organizaciones conservacionistas se han sumado al objetivo 30x30, creando un movimiento global de apoyo.
El reto ahora es aprovechar este impulso.
El logro de los objetivos de conservación del plan 30x30 dependerá menos del anuncio de nuevas áreas protegidas y más de la inversión en la capacidad, la financiación, la aplicación de la ley y el apoyo institucional a largo plazo necesarios para que estas áreas protegidas funcionen según lo previsto.
A medida que se acerca el año 2030, la cuestión central se vuelve más acuciante. Ya no se trata simplemente de cuánto océano se puede proteger, sino de si esa protección puede ser real, duradera y eficaz.
Referencias:
• Accountability to Our Shared Ocean Future [PDF]
• Closing the Implementation Gap. Capacity Development for Effective Marine 30x30 [PDF]















