Las aves marinas fueron probablemente las que transportaron sus semillas hasta la isla
Las oportunidades para observar directamente cómo coloniza la vida las tierras recién formadas y cómo se desarrollan posteriormente los ecosistemas son extremadamente raras.
En un nuevo estudio investigadores de la Universidad de Tsukuba utilizaron análisis genéticos para investigar el origen de Eleusine indica (de nombre común pata de gallina, pata de ganso, paja de burro o grama carraspera - goosegrass en inglés), una especie de hierba que se encuentra en Nishinoshima, una isla volcánica activa en el noroeste del Pacífico, al sur de la parte continental de Japón.
Desde que surgieron nuevos terrenos durante la actividad volcánica en 1973, Nishinoshima se ha expandido continuamente, pero solo se ha registrado un pequeño número de especies vegetales.
Al haber emergido recientemente, la isla ofrece un laboratorio natural único para comprender las primeras etapas de la colonización biológica y el desarrollo de los ecosistemas. Durante un estudio realizado en 2019, se encontraron tres especies de plantas, entre ellas E. indica, que sobrevivían en un pequeño remanente de 0,5 hectáreas (1,2 acres) de la superficie original de la isla.
Debido a que el acceso humano a Nishinoshima está estrictamente restringido, se desconocía cómo estas plantas habían logrado establecer poblaciones en una isla oceánica tan remota sin ayuda humana.
Imagen: Investigadores de la Universidad de Tsukuba analizaron la composición genética de Eleusine indica (conocida en Japón como "ohishiba") que crece en Nishinoshima, una isla volcánica ubicada aproximadamente a 130 km al noroeste de Chichijima, en las islas Ogasawara. Crédito: Universidad de Tsukuba
El equipo de investigación analizó muestras de ADN de E. indica recolectadas en Nishinoshima, Japón continental, las islas Ogasawara, las islas Ryukyu, Indonesia y otros lugares, utilizando avanzadas técnicas genéticas. Los resultados indicaron que la población de Nishinoshima está más estrechamente relacionada con las poblaciones de las islas Ogasawara, Okinawa e Indonesia, lo que sugiere una dispersión desde regiones tropicales a través de Okinawa y las islas Ogasawara.
Además, los análisis revelaron una diversidad genética extremadamente baja dentro de la población de Nishinoshima, lo que sugiere que probablemente se originó a partir de una sola semilla o de solo unas pocas semillas.
Las aves marinas, incluido el piquero pardo (Sula leucogaster), suelen reproducirse en Nishinoshima y sus alrededores. Por lo tanto, los investigadores proponen que las aves transportaron semillas a largas distancias y que posteriormente se asentaron en la isla.
Este estudio proporciona evidencia genética excepcional sobre cómo las plantas colonizan islas volcánicas recién formadas y ofrece importante información sobre las primeras etapas del establecimiento de ecosistemas en entornos oceánicos aislados. Los hallazgos también destacan la potencial importancia de las aves marinas para conectar distantes ecosistemas insulares mediante la dispersión de semillas a larga distancia.
El estudio se ha publicado en el Journal of Plant Research: Origin of the Eleusine indica population on the active volcanic Nishinoshima Island, Japan












