updated 1:06 AM CET, Dec 11, 2016

Mares y Océanos, fuentes de vida que están muriendo

Ratio: 5 / 5

Inicio activadoInicio activadoInicio activadoInicio activadoInicio activado
 
nueva acción proteger los océanos

Conceptos sobre la acidificación de los mares

El pH de las aguas marinas baja a una velocidad sin precedentes

tiburón entre coralesLos mares y océanos son los elementos del planeta Tierra que proporcionaron, por así decirlo, las bases ecológicas que hicieron posible la vida en él. La humanidad tiene primordiales motivos de peso para reverenciarlos, como lo hicieron intuitivamente algunas civilizaciones antiguas.

Al absorber millones de toneladas de dióxido de carbono al año (concretamente un tercio del total de las emisiones de este gas), océanos y mares nos han evitado por ahora un cambio catastrófico del clima. Sin embargo, al protegernos así, su equilibrio interno se está alterando. En efecto, sus aguas se vuelven cada vez más ácidas y absorben la mayor parte del calor adicional generado por el cambio climático, lo cual ya está modificando los esquemas normales de la circulación oceánica que son esenciales para evitar la entrada en contacto del dióxido de carbono con la atmósfera.

Casi cada día se dan a conocer estudios científicos de la degradación que la humanidad está causando a los océanos en los últimos decenios...

Ayer la revista Biogeoscience difundió un estudio en el que un equipo internacional de científicos españoles, estadounidenses, noruegos y franceses hallaron que los niveles de dióxido de carbono que produce el hombre es de 54 gigatoneladas, siete más de lo calculado a partir de una medición que se realizó a finales del siglo XX, descubriendo que el océano Atlántico guarda un 13 por ciento más de dióxido de carbono producido por la actividad humana de lo que se pensaba.

Este estudio es importante porque permite conocer cuánto más podrían almacenar las aguas oceánicas o los niveles de reducción de emisiones necesarios para disminuir el impacto antropológico (humano) sobre el clima, indicó Marcos Vázquez, del Instituto de Investigaciones Marinas de Vigo. "Existe un intercambio continuo de captación y emisión de dióxido de carbono entre el océano y la atmósfera y, a escala global, el océano capta más dióxido de carbono del que emite", señaló Vázquez.

Los mares metabolizan el CO2 transformándolo en ácido carbónico, lo cual, a su vez, reduce el coeficiente de acidez o alcalinidad (Ph) de los océanos. El Ph actual se sitúa en un 0,1 por debajo respecto de los valores previos a la Revolución Industrial (el Ph se mide con una escala que va de 0 a 14 unidades: el agua de lluvia tiene un 5,6 de Ph, y la destilada, 7 —valor considerado neutral—; la denominada lluvia ácida, un 4,3; el ácido hidroclorhídrico, 1; y las aguas marinas entre 8,1 y 7,6, según las regiones).

Hoy un comunicado de Reservas Marinas de España se hace eco de un imprescindible artículo en la revista Quercus (cuaderno 227, marzo 2009) de Sergio Rossi (Instituto de Ciencia y Tecnología Ambientales –UAB) para comprender los procesos de la acidificación de los océanos:

ciclo CO2, lluvia ácida

Tanto el incremento de CO2 como el aumento de acidificación se han disparado desde finales de 1700. Sin embargo, la acidificación de los océanos que ahora empezamos a comprender no es un fenómeno nuevo. Sabemos que hace 55 millones de años, en el llamado Máximo Térmico del Paleoceno-Eoceno, los mares eran bastante más ácidos que ahora, lo que produjo la desaparición de muchas plantas y animales marinos de nuestro planeta. Según el registro fósil, se han producido apariciones y desapariciones de las formaciones coralinas durante los últimos 200 millones de años y, en especial, desde hace 55 millones de años. Los corales basan sus estructuras en el carbonato cálcico (Ca CO3), un compuesto muy vulnerable a la acidez, de manera que sólo aguas ligeramente alcalinas son propicias para que precipite. Sin embargo, sabemos, que los corales aparecen y desaparecen. No se han extinguido a pesar de los cambios en el acidez del agua, presumiblemente gracias a su capacidaz de adaptación fisiológica.

TRES CONCEPTOS BÁSICOS SOBRE LA ACIDIFICACIÓN DE LOS MARES

 

  1. Alrededor del 50% de dióxido de carbono (CO2) proveniente del consumo de combustibles fósiles acaba absorbido por el océano.

  2. Este dióxido de carbono forma ácido carbónico en el agua marina y reduce su grado de acidez (pH), ligeramente alcalino en la actualidad. También provoca un cambio en el balance entre iones de carbonato y bicarbonato.

  3. Los cambios hacia un océano más ácido complican la vida a especies con partes duras de carbonato cálcico, como corales, moluscos bivalbos, equinodermos y algunos grupos importantes de plancton.

 

El problema radica en que la acidificación que se está detectando hoy en día es muy rápida con respecto a la de este distante periodo. Es decir el pH de las aguas marinas baja a una velocidad sin precedentes.

Acidez asimétrica según las zonas

corales en peligroLos efectos de la acidez parecen concentrarse en las zonas marinas donde la producción biológica es más alta. En la superficie del mar, entre los 200 y 300 de profundidad, la acidez es muy superior y está más concentrada que en otras regiones más profundas. Luego estos procesos de acidificación afectarían de lleno a las capas más productivas del océano (los tres océanos sondeados así lo indican), en especial en las zonas templadas y ecuatoriales. Hay que tener en cuenta que en aquellas regiones donde la temperatura del agua es más alta, la precipitación de carbonato cálcico se ve favorecida y también aumenta la absorción de CO2. El equilibrio entre agentes físcos y químicos todavía no está del todo resuelto, pero los indicios apuntan a una acidificación en estas zonas tan vulnerables.

Otras regiones marinas, como las masas oceánicas que rodean la Antártida, pueden verse también muy afectadas por este fenómeno, ya que los organismos que allí viven tienen muy limitada su capacidad para formar conchas. En este caso es, precisamente la baja temperatura del agua lo que hace que la "lisoclina" (lugar donde no puede precipitar este compuesto mineral) esté menos profunda: a menor temperatura, más dificil es que precipite carbonato cálcico biogénico. Un puzzle muy complejo que poco a poco empieza a adquir forma.

En zonas de afloramiento de aguas profundas, como en las costas de Benguela (Angola) y Chile, el efecto podría verse atenuado por la emergencia de corrientes más alcalinas, que contrarrestarían la inyección de CO2 en las capas superficiales, pero este fenómeno dista mucho de estar claro.

proliferación de medusas

Como es lógico, dado que el proceso de acidificación depende de la temperatura, la profundidad también es un factor importante. Las aguas más alcalinas, menos ácidas, se mantendrían en aguas profundas, pero allí las bajas temperaturas (y la presión) seguirían dificultando la calcificación de los organismos. En todos los océanos la precipitación de Ca CO3 es más difícil a medida que nos sumergimos y por eso la acidificación será especialmente aguda en los primeros 250 metros, la zona más productiva de los mares.

La acidificación y otros factores producirán también un cambio en la distribución de los nutrientes a lo largo y ancho del planeta, hecho que influirá asimismo en la mayor o menor supervivencia de los productores primarios (las algas) y, por tanto en la circulación de materia y energía en cada zona.

Al modificar todos los niveles tróficos del sistema podemos enfrentarnos a una incertidumbre sin precedentes, con una serie de adaptaciones fisiológicas de las que todavía sabemos muy poco, y al desaparecer algunos grupos, podrían verse sustituidos por otros. La alteración debida a la acidificación de los ciclos biogeoquímicos, es decir de los intercambios de carbono y nutrientes en nuestros océanos, es una verdadera incognita.

Todo esto es bastante preocupante si consideramos que la reducción del Ph marino tiene por correlato una disminución de la presencia en el agua de minerales carbonatados (calcita y aragonita), los 'ladrillos' constituyentes de los corales, las conchas de los moluscos y los esqueletos de unos cuantos bichos (estrellas y erizos de mar, y los microscópicos seres que componen el plancton). En un entorno más ácido, dichas criaturas lo tendrán más difícil para calcificarse, con la consiguiente pérdida de estabilidad, o, directamente, de posibilidades de supervivencia.

Debido a todas estas tendencias alarmantes, en la Cumbre Mundial sobre el Desarrollo Sostenible celebrada en 2002 se decidió mantener a los océanos bajo observación permanente, realizando evaluaciones integradas del estado de sus aguas a escala mundial. Esta iniciativa es la de más vasto alcance emprendida por las Naciones Unidas hasta la fecha para mejorar la gobernanza de los océanos.

proteger los océanosPatricio Bernal, Secretario Ejecutivo de la Comisión Oceanográfica Intergubernamental (COI) de la UNESCO advierte que "en los próximos meses de 2009, en el edificio de la sede las Naciones Unidas en Nueva York, un Grupo de Trabajo Conjunto, integrado por todos los miembros de las Naciones Unidas, examinará ese informe y propondrá a la Asamblea General, en su 64º periodo de sesiones, el curso que se le debe dar. Su aprobación abriría paso a la primera evaluación integrada de los océanos realizada por el sistema de las Naciones Unidas. Ésta se efectuaría en el periodo 2014-2015, bienio en el que la Comisión sobre el Desarrollo Sostenible examinará las cuestiones relacionadas con los océanos y las zonas litorales. Habida cuenta de la importancia de lo que está en juego, no debemos permitirnos ningún fracaso en esta tarea".

Enlaces:  Red de Reservas Marinas    Revista Quercus