La invasión oculta de las Islas Galápagos

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Islas Galápagos

Las islas tienen casi 10 veces más especies marinas invasoras de lo que se pensaba

Más de 50 especies no nativas han encontrado su refugio en las Islas Galápagos, casi 10 veces más de lo que los científicos pensaban anteriormente, informa un nuevo estudio publicado el jueves 28 de marzo en Aquatic Invasions.

El estudio, un trabajo conjunto del Smithsonian Environmental Research Center, Williams College y la Fundación Charles Darwin, documenta 53 especies de animales marinos introducidas en este sitio del Patrimonio Mundial de la UNESCO, una de las áreas marinas protegidas más grandes de la Tierra. Antes de que se publicase este estudio, los científicos solo conocían cinco.

"Este aumento en las especies no nativas es un descubrimiento sorprendente, especialmente porque en este estudio inicial se examinó solo una pequeña fracción de las Islas Galápagos", dijo Greg Ruiz, coautor y biólogo marino del Smithsonian Environmental Research Center.

"Este es el mayor aumento reportado en el reconocimiento de especies invasoras para cualquier región marina tropical en el mundo", dijo el autor principal James Carlton, profesor emérito del Programa de Estudios Marítimos del Williams College-Mystic Seaport.

Las Galápagos se encuentran en el Pacífico ecuatorial, aproximadamente a 600 millas al oeste de Ecuador. Hechas famosas por la visita de Charles Darwin en 1835, las islas han sido reconocidas por su extraordinaria biodiversidad. Pero con su fama, se ha disparado el tráfico. En 1938 vivían en las Galápagos unas 700 personas. Hoy en día, viven en las islas más de 25.000 personas, y casi un cuarto de millón de turistas las visitan cada año.

Greg Ruiz enseña una esponja a una niñaCarlton y Ruiz comenzaron su estudio en 2015, con Inti Keith de la Fundación Charles Darwin. Llevaron a cabo estudios de campo en dos de las islas más grandes de Galápagos: Santa Cruz y Baltra, donde colgaron placas de asentamiento de muelles a un metro bajo el agua para ver qué especies crecerían en ellas. También recolectaron muestras de raíces de manglares, muelles flotantes y otros escombros y buscaron en la literatura registros previos de especies marinas en las islas.

El equipo documentó 48 especies no autóctonas adicionales en las Islas Galápagos. La mayoría de ellas (30) fueron nuevos descubrimientos que podrían haber sobrevivido en las islas durante décadas fuera de la vista. Otras 17 eran especies que los científicos ya sabían que vivían en las Galápagos, pero que antes se creía que eran nativas. Una última especie, el briozoo Watersipora subtorquata, se recolectó en 1987 pero no se identificó hasta ahora.

Ascidias, gusanos marinos y animales del musgo (briozoos) constituyen la mayoría de las especies no nativas. Casi todas las no nativas probablemente llegaron inadvertidamente en barcos de los mares tropicales de todo el mundo.

Algunos de los descubrimientos más preocupantes incluyen el briozoo Amathia verticillata, conocido por ensuciar las tuberías y los aparejos de pesca y matar los pastos marinos, y el mejillón Leiosolenus aristatus, que los investigadores ya han visto perforando los corales de Galápagos.

Amathia verticillata

"Este descubrimiento restablece la forma en que pensamos sobre lo que es natural en el océano alrededor de las Galápagos y los impactos que pueden tener en estas áreas de conservación de alto valor", dijo Carlton.

Para reducir futuras invasiones, las Galápagos ya cuentan con uno de los programas de bioseguridad más estrictos del mundo. Los buques internacionales que ingresan a la Reserva Marina de Galápagos pueden anclar solo en uno de los puertos principales, donde buzos inspeccionan el buque. Si los buzos encuentran alguna especie no nativa, se solicita a la embarcación que se marche y limpie el casco antes de regresar para una segunda inspección.

muelle de carga en San Cristobal, Islas Galápagos

Aún así, dicen los autores, los riesgos siguen siendo altos. La expansión del Canal de Panamá en 2015 puede llevar al pez león del Indo-Pacífico, uno de los principales depredadores del Caribe, a la costa del Pacífico de América Central. Una vez allí, podría llegar a las Galápagos, donde la probabilidad de su éxito sería muy alta. Otra posible llegada es el coral del copo de nieve del Indo-Pacífico, que ya ha causado la muerte generalizada de corales nativos en el continente sudamericano.

Arículo científico: Assessing marine bioinvasions in the Galápagos Islands: implications for conservation biology and marine protected areas [PDF]

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