updated 2:26 PM CET, Dec 1, 2016

El dióxido de carbono afecta gravemente el cerebro de los peces

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al pez payaso le aecta el co2

Los altos niveles de CO2 en el agua del mar interrumpen un receptor clave del cerebro en los peces

El aumento de las emisiones humanas de dióxido de carbono pueden estar afectando el cerebro y sistema nervioso central de los peces del mar, con graves consecuencias para su supervivencia, según un estudio australiano.

Los investigadores encontraron que las concentraciones de dióxido de carbono que se prevé se produzcan en el océano a finales de este siglo van a interferir con la habilidad de los peces para oír, oler y a su vez evadir a los depredadores.

El Centro de Excelencia para Estudios de Arrecifes de Coral del Consejo Australiano de Investigación (Australian Research Council's Centre of Excellence for Coral Reef Studies) dice que han estado probando desde hace varios años el rendimiento de crías de peces de coral en agua de mar que contiene niveles más altos de CO2 disuelto.

"Y ahora está bastante claro que produce alteraciones significativas en su sistema nervioso central, que pudiera mermar sus posibilidades de supervivencia", dice el coautor del estudio, el profesor Phillip Munday.

En un artículo publicado en la revista Nature Climate Change, Munday y sus colegas también detallan lo que dicen es la primera evidencia en el mundo de que los altos niveles de CO2 en el agua del mar interrumpen un receptor clave del cerebro en los peces.

Esto provoca cambios importantes en su comportamiento y habilidades sensoriales.

"Hemos encontrado que elevados niveles de CO2 en los océanos pueden interferir directamente con las funciones neurotransmisoras del pez, lo que representa una amenaza directa y previamente desconocida para la vida marina", dijo Munday.

Las crías de pez las más afectadas

pez damiselaEl equipo comenzó el estudio de cómo respondían las crías de peces payaso y damisela a sus depredadores en el agua enriquecida con CO2.

Ellos encontraron que mientras los depredadores se vieron afectados en cierta medida, las crías de peces sufrieron tasas mucho más altas de agotamiento.

"Nuestro trabajo previo mostró que el sentido del olfato de los peces bebé fue dañado por el aumento de CO2 en el agua, lo que significa que se les hacía más difícil localizar un arrecife para establecerse o detectar el olor de advertencia de un pez depredador", dijo Munday.

El equipo examinó a continuación si se vio afectado el sentido de la audición de los peces, que utilizan para localizar y refugiarse en los arrecifes por la noche y evitarlos durante el día.

"La respuesta es, sí lo fue. Ellos estaban confundidos y no evitaban los sonidos del arrecife durante el día. Al ser atraídos a los arrecifes durante el día les haría presa fácil para los depredadores".

La investigación también mostró que los peces también tendían a perder su instinto natural para girar a la izquierda o a la derecha - un factor importante en el comportamiento del cardumen.

"Todo esto nos llevó a sospechar que no era simplemente que estaba pasando un daño individual a la razón, sino que los mayores niveles de dióxido de carbono afectan en su conjunto al sistema nervioso central".

Munday dice que alrededor de 2,3 millones de toneladas de emisiones humanas de CO2 se disuelven en los océanos del mundo cada año, causando cambios en el entorno químico del agua en la que viven los peces y otras especies marinas.

Artículo científico: Near-future carbon dioxide levels alter fish behaviour by interfering with neurotransmitter function