Un nuevo hallazgo podría servir de base para estrategias de remediación
El mercurio es extraordinariamente tóxico, pero se vuelve especialmente peligroso cuando se transforma en metilmercurio, una forma tan dañina que apenas unas mil millonésimas de gramo pueden causar graves daños neurológicos y duraderos a un feto en desarrollo.
Lamentablemente, el metilmercurio suele llegar a nuestro organismo a través de los productos marinos, pero una vez que está en los alimentos y en el medio ambiente, no hay forma sencilla de eliminarlo.















