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Los tifones absorben microplásticos del océano y los depositan en tierra

tifones y microplásticos
Diagrama conceptual que muestra el mecanismo potencial de transferencia de microplásticos inducida por tifones desde las profundidades oceánicas a la atmósfera y a la superficie terrestre. Crédito: Environmental Science & Technology (2025). DOI: 10.1021/acs.est.5c11101

Revelan una relación física directa entre dos de nuestras mayores crisis ambientales, la contaminación por plásticos y el cambio climático

Las tormentas tropicales, como tifones, huracanes y ciclones, son los sistemas meteorológicos más potentes de la Tierra. Se originan en océanos cálidos y recorren miles de kilómetros hasta la tierra, atravesando aguas ahora contaminadas con plásticos, desde la escorrentía costera hasta las vastas islas de basura oceánica.

Como investigador que estudia la contaminación plástica, el Dr. Taiseer Hussain Nafea, profesor asociado de la Universidad de Nottingham Ningbo, China, observó cómo estos inmensos sistemas se agitaban en el Pacífico. Le surgió una pregunta crucial: ¿Podrían estar transportando este plástico? ¿Es un tifón solo una tormenta o también un vector de contaminación?

Nafea y sus colegas se propusieron encontrar la respuesta. Su investigación lo confirma: los tifones son inmensas máquinas naturales que absorben eficientemente los microplásticos del océano y los esparcen por la tierra. Este descubrimiento revela una relación física directa entre dos de nuestras mayores crisis ambientales, la contaminación por plásticos y el cambio climático, una relación que sugiere que podrían estar alentándose mutuamente.

La persecución de la tormenta

Para ver este vínculo, necesitaban una vista de alta resolución de la composición cambiante de la atmósfera. En Ningbo, China, recopilaron la deposición atmosférica total cada 12 horas a medida que los tifones Doksuri, Gaemi y Bebinca tocaban tierra. Su objetivo era documentar la rápida evolución a lo largo del ciclo de vida de cada tormenta. Esta resolución temporal fue clave; y les permitió capturar el impacto dinámico de la tormenta, no solo un borroso promedio.

Los resultados fueron definitivos. Durante los períodos de calma previos a la tormenta, midieron un nivel de referencia de deposición de microplásticos. Con la llegada de cada tifón, la tasa de deposición aumentó drásticamente, hasta un orden de magnitud. Alcanzó un máximo de 12.722 partículas/m²/día durante el tifón Gaemi, un pico claramente correlacionado directamente con la intensidad máxima de la tormenta. A medida que el tifón se alejaba, las tasas de deposición descendieron rápidamente hasta el nivel de referencia. Los datos mostraron un pulso inequívoco y transitorio de contaminación generado por la propia tormenta.

Rastreando el plástico hasta su origen

La siguiente pregunta era crucial: ¿De dónde provenía este plástico? ¿Era polvo urbano local o tenía un origen más remoto? Las propias partículas contenían la evidencia. Analizando sus propiedades físicas y químicas, los investigadores pudieron rastrear su probable origen.

En primer lugar, su identidad química. Durante las condiciones de calma previas al tifón, detectaron un conjunto limitado de polímeros típicos de los entornos urbanos de Ningbo, como el tereftalato de polietileno (PET) y el nailon (NY). Durante los tifones, la diversidad de polímeros aumentó notablemente.

Identificaron polímeros densos, como el cloruro de polivinilo (PVC), el acrílico (AC) y el politetrafluoroetileno (PTFE), que predominan en sedimentos marinos y océanos profundos, pero son componentes menores del aerosol urbano de Ningbo. Con el paso del tifón, esta diversidad de polímeros también desapareció, y solo los polímeros típicos volvieron a predominar. Su aparición transitoria indicó un origen marino.

En segundo lugar, su tamaño. Más del 60 % de las partículas transportadas por la tormenta eran menores de 280 μm. Esta fracción de tamaño es clave. Estudios de laboratorio han demostrado que las burbujas que estallan en la superficie del mar —un proceso que se ve amplificado drásticamente por los vientos de los tifones— lanzan preferentemente al aire partículas menores de 280 μm.

En tercer lugar, la trayectoria del aire. Modelaron las corrientes atmosféricas. Durante el pico de precipitación de plástico, el aire se desplazó directamente sobre el océano perturbado por la tormenta, no desde regiones del interior.

La consistencia de esta evidencia en tres tifones distintos fue contundente. La conclusión fue clara: las tormentas no movilizaban basura local, sino que transferían activamente microplásticos de origen oceánico a la atmósfera y los depositaban en tierra.

tifones cambio climático y microplásticos

Imagen: Vías conceptuales que vinculan el cambio climático, la intensificación de los tifones y la dinámica de los microplásticos. Las líneas continuas representan procesos respaldados por la evidencia actual; las líneas discontinuas indican hipótesis de retroalimentación que requieren mayor investigación. Crédito: Environmental Science & Technology (2025). DOI: 10.1021/acs.est.5c11101

Un nuevo mecanismo para un problema global

Esta evidencia revela una nueva vía en el ciclo del plástico, donde un tifón actúa como un poderoso pero temporal agente de transporte a escala planetaria.

Al sintetizar la evidencia, el equipo pudo describir un mecanismo coherente para el transporte de plásticos impulsado por tifones. El proceso comienza con una mezcla vertical: la energía de la tormenta agita la capa superior del océano, removilizando partículas de las profundidades. Una vez en la microcapa superficial, se encuentran con una turbulencia extrema. Aquí, los procesos de rompimiento de olas y estallido de burbujas, fundamentales para la generación de aerosoles marinos, expulsan eficientemente los microplásticos al aire. El potente campo de viento de la tormenta transporta entonces este aerosol tierra adentro.

Finalmente, las copiosas lluvias asociadas al tifón actúan como depurador atmosférico, arrastrando las partículas de plástico del cielo al paisaje. Esta secuencia explica cómo un único sistema meteorológico puede convertirse en el principal conducto de microplásticos atmosféricos en una vasta región.

La conexión climática: un círculo peligroso

Aquí es donde la historia se cruza con el cambio climático. Los océanos más cálidos proporcionan más combustible, lo que provoca tifones más intensos. Nuestros datos ofrecen un primer vistazo a la consecuencia: el tifón más fuerte movilizó la mayor cantidad de plástico.

Esto sugiere un ciclo de retroalimentación que apenas estamos empezando a comprender:

1. El cambio climático intensifica los tifones
2. Los tifones más fuertes son bombas más eficientes para los microplásticos oceánicos.
3. La mayor cantidad de microplásticos en el océano puede alterar los ciclos biogeoquímicos, incluida la capacidad del océano para absorber carbono, lo que podría exacerbar el calentamiento.
4. Las aguas más cálidas también aceleran la fragmentación de los desechos plásticos en microplásticos.
5. El resultado: tormentas más intensas que esparcen más plástico y más ampliamente.

No nos enfrentamos simplemente a dos problemas distintos. Estamos diseñando un sistema donde se amplifican mutuamente.

Lo que significa esto para nuestro futuro

Para las ciudades costeras, esto redefine el riesgo de tifones. Además del viento y el agua, las tormentas ahora traen una columna de plástico invisible e inhalable. Mientras la investigación sanitaria continúa, esta es una vía de exposición inevitable para miles de millones de personas.

También exige una nueva estrategia. Limpiar el plástico de costas y ríos ya no es solo una medida ambiental, sino un paso crucial en la adaptación climática y la defensa de la salud pública. Se trata de desarmar las tormentas del futuro.

Sobre todo, esto es una llamada de atención global. Los tifones recogen plástico de aguas internacionales sin importar fronteras. Detener este ciclo requiere la misma cooperación global sin precedentes que necesitamos para la acción climática. La lucha por la gestión del plástico es ahora inseparable de la lucha por estabilizar nuestro clima.

Descubrimos la conexión. Las violentas tormentas, que se intensifican cada vez más, son las mismas fuerzas que propagan nuestra contaminación plástica a mayor distancia y velocidad. Reconocer esta conexión es el primer paso esencial para romper un peligroso ciclo.

La investigación ha sido publicada en Environmental Science & Technology: Microplastics from Ocean Depths to Landfall: Typhoon-Induced Microplastic Circulation in a Warming Climate

Etiquetas: TifónMicroplásticoTierra

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