updated 3:47 PM CET, Dec 7, 2016

Lo que hizo la minería a gran escala a cuatro hermosas islas Filipinas

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polución en un río de Rapu-Rapu, Filipinas

Marinduque, Rapu-Rapu, Manicani y Homonhon era como el paraíso

Filipinas tiene más de 7.000 islas. Si has leído estás páginas alguna vez tal vez estés familiarizado con algunas de ellas, como Boracay, Cebú, Bohol y Palawan, que son todos famosos destinos turísticos. Pero es probable que no hayas oído hablar de Marinduque, Rapu-Rapu, Manicani, Homonhon - cuatro pequeñas islas que en los últimos años han sido devastadas por la minería.

Filipinas es un país rico en minerales y el gobierno ha promovido activamente la minería para impulsar la economía local. Durante 2014 el gobierno otorgó en todo el país 999 permisos de explotación minera. Pero los ambientalistas están preocupados por el impacto destructivo de la minería a gran escala en el ecosistema, mientras que algunos activistas son críticos de la dominación extranjera y la corrupción en el sector minero.

Las historias de Marinduque, Rapu-Rapu, Manicani y Homonhon destacan algunas de las cuestiones sociales vinculadas a la industria minera.

Cuando comenzaron las operaciones mineras en Rapu-Rapu hace diez años fueron aclamadas por el gobierno y la industria minera como un ejemplo de "minería responsable". Pero después de un año el envenenamiento por cianuro alrededor del sitio de la mina provocó una matanza masiva de peces que destruyó los medios de vida de los pescadores. Rapu-Rapu es un pequeño municipio isleño en la región de Bicol, situada en la parte oriental de Filipinas.

Antonio Casitas, un líder campesino sénior y activista ambiental, fue entrevistado por el sitio web de noticias alternativas Bulatlat sobre el impacto de las operaciones realizadas en la isla por la empresa minera australiana Lafayette:

Rapu-Rapu Island fue una vez tan hermosa. Era como el paraíso. Nuestras vidas eran sencillas - vivíamos cerca de la naturaleza y tuvimos cuidado de no dañarla porque sabíamos que era la fuente de la vida y los medios de supervivencia. Cuando llegaron las compañías mineras, todo cambió. Ahora, el 97 por ciento de Rapu-Rapu está prácticamente bajo el control de estos destructores del medio ambiente, y lo que antes era el paraíso es un páramo.

La provincia de la isla de Marinduque, situada en la parte central del archipiélago de Filipinas, sufrió en 1996 un derrame tóxico en una mina provocado por el colapso de una presa de relaves operada por la minera Marcopper (Ver vídeo arriba). La tragedia de Marcopper fue en ese momento el peor desastre minero del país. José Israel Labán, un cineasta y nativa de la isla, escribió en Facebook que la empresa minera ha fallado en rehabilitar (archivo PDF) las comunidades afectadas por el desastre:

Después de 18 años y cuatro Presidentes, el río aún no se ha limpiado y rehabilitado por la empresa minera canadiense Placer Dome/Barrick Gold. Para mí esto es personal. Crecí cerca de 10 minutos de distancia del río Boac. Cada vez que paso por esa vía navegable cuando visito Marinduque me acuerdo de que en realidad no hay justicia en Filipinas. No para la gente pobre. Pero nosotros los marinduqueños nunca olvidaremos.

mina a cielo abierto en la isla Manicani, Filipinas

El mayor desastre en Visayas Oriental fue el destructivo impacto del súper tifón Haiyan (nombre local Yolanda) en 2013. Pero también hubo otros desastres ambientales en la región causados ​​por las actividades mineras. En la pequeña isla de Manicani las personas se han opuesto a la vuelta de una empresa minera cuyas operaciones han dañado gravemente los recursos naturales de la isla. Liderando la oposición está la Diócesis de Borongan de la Iglesia Católica, que emitió un comunicado afirmando que "no puede permanecer sorda y ciega a los excesos de la minería mientras que nuestro pueblo sufre las consecuencias de las acciones que no son de su propia creación".

mina a cielo abierto en la isla Homonhon, Filipinas

Otra isla en Visayas Oriental que lucha por recuperarse del sucio legado de la minería es Homonhon. Las operaciones mineras en la isla comenzaron en 1983 y han dejado una estela de daños al entorno que agitó a los residentes a oponerse ferozmente a la expansión de la minería en la isla. El equipo de noticias de Bulatlat fue testigo de este paisaje en la isla:

El equipo fue recibido por hermosas playas, pero a medida que los periodistas se fueron acercando a las montañas vieron signos reveladores de incendios, arroyos sin agua, la tierra suelta a sólo unos metros de distancia de los cerca de 10 pozos profundos en todos los sitios de minería.

Un líder local dijo a Bulatlat que los residentes "continuaremos nuestra resistencia y si tenemos que establecer barricadas para detener sus operaciones, lo haremos".

La contaminación del medio ambiente y la pérdida de medios de subsistencia en Marinduque, Rapu-Rapu, Manicani y Homonhon deben hacer que los líderes locales en otros pequeños ecosistemas insulares piensen dos veces antes de que dan la bienvenida a la entrada de la minería a gran escala en sus hogares.