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Destrucción a toda costa 2009, Greenpeace

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Sierra d'Irta, Peñíscola

120 Espacios Naturales Protegidos sufren algún tipo de amenazas

Peñíscola sufre dos de las mayores concentraciones de contaminación marina de España

La Comunidad Valenciana es la comunidad autónoma con mayor número de espacios naturales amenazados de todo el litoral español

destrucción a toda costa, greenpeaceGreenpeace presentó el pasado 7 de julio la novena edición del informe Destrucción a Toda Costa. Por primera vez en España, se ha analizado el estado de 233 espacios litorales protegidos, repartidos en los más de 8.000 kilómetros de litoral. El informe pone de manifiesto que ni siquiera los Espacios Naturales Protegidos (ENP) de la costa, supuestamente amparados por la legislación, están a salvo de la destrucción del litoral que ha imperado los últimos años. Más de la mitad, 120, sufren algún tipo de amenaza por urbanismo, infraestructuras o contaminación.

Las cifras del informe constatan cómo el desarrollo inmobiliario ha consumido ingentes cantidades de recursos naturales insustituibles, acosando al poco territorio virgen que queda en el litoral. Estado y comunidades autónomas son responsables de un desarrollo urbanístico depredador, calificado por  el Banco de España como “economía suicida”. Los casos de corrupción urbanística siguen siendo una constante en la práctica totalidad de las comunidades autónomas costeras. El informe también realiza un detallado estudio de los graves problemas de contaminación presentes en el litoral.

"Puede que la declaración de un espacio protegido les sirva a los políticos para ponerse medallas sobre su apuesta por salvar la costa. Pero cuando, años después, descubren que esa protección es incompatible con algún proyecto urbanístico, intentan saltarse la norma que ellos mismos elaboraron, convirtiendo a estos espacios en 'parques de papel', en papel mojado", ha declarado Pilar Marcos, responsable de la campaña de Costas de Greenpeace.

Andalucía tiene 18 ENP amenazados y el peor ejemplo de destrucción de uno de los pocos parajes vírgenes que quedan en el Mediterráneo, el Parque Natural de Cabo de Gata-Níjar y donde se ha construido el hotel ilegal de El Algarrobico.

Asturias es, después de Euskadi, la comunidad autónoma con menos espacios protegidos en la costa. Además, está prevista la creación de hasta 2.500 amarres en su litoral o la construcción de un campo de golf en Gozón, en plena Red Natura 2000.

protesta en el Cotillo, FuerteventuraCantabria, con cuatro ENP muy amenazados, ocupa el segundo lugar después de la Comunidad Valenciana en el porcentaje de ocupación artificial en los primeros 100 metros costeros. Es paradigmático que siga operativo un campo de golf en el Parque Natural de las Dunas de Oyambre.

Cataluña, con ocho ENP amenazados, tiene en el Delta del Ebro el más claro ejemplo de acoso urbanístico y de infraestructuras a un espacio supuestamente protegido, donde la Agencia Europea de Medio Ambiente ha considerado al Delta como un “punto de alarma” por la contaminación de sus aguas debido a actividades industriales.

La Comunidad Valenciana  tiene 21 ENP amenazados por diversos proyectos, de su costa protegida en el papel, es la comunidad autónoma con mayor número de espacios naturales amenazados de todo el litoral español. De forma paralela, ocupa el primer puesto en casos de corrupción asociada al urbanismo salvaje. En esta comunidad la definición de “parques de papel” adquiere pleno significado, ya que aunque hay un amplio abanico de figuras de protección costera, no son más que declaraciones formales, ya que sobre los ENP valencianos pesan numerosas afecciones que amenazan su conservación.

De los 23 ENP analizados en la Comunidad Valenciana, 21 están en peligro. Los ejemplos de las amenazas a estos espacios naturales van desde la presión al principal humedal de Castellón, el ENP del Prat de Cabanes-Torreblanca, donde se considera parte de este humedal como urbanizable, hasta el Plan de Uso y Gestión de La Albufera de Valencia que permite que se urbanice en suelo protegido en El Saler, El Palmar o El Perelló. En Jávea (Alicante) el proyecto de ampliación de su puerto deportivo amenaza al ENP del Macizo del Montgó y Cabo San Antonio.

La memoria informativa del nuevo Plan General de Ordenación Urbana (PGOU) de Peñíscola planteaba convertir el actual puerto pesquero de la Ciudad en el Mar en deportivo, por lo que la actividad pesquera se trasladaría a Vinaròs. De hecho, el Plan de Infraestructuras Estratégicas 2004-2010 contempla para Peñíscola la ampliación de su puerto pesquero y la construcción de una nueva infraestructura portuaria. El macropuerto deportivo proyectado se ubicaría en un tramo litoral rocoso de la Sierra de Irta (en fase de degradación y especulación urbanística), a escasa distancia de dos enclaves de alto valor ecológico, el Parque Natural de la Sierra de Irta y la zona húmeda del marjal de Peñíscola.

Marina d'OrEl puerto deportivo de Marina Racó Calent está un poco más cerca de convertirse en realidad después de que la Dirección General de Patrimonio resolviera autorizar las prospecciones arqueológicas previas en el fondo submarino donde se debería emplazar el proyecto concebido por Ricardo Bofill.

Por otro lado, la falta de depuración en los municipios del norte de la provincia de Castellón (Alcossebre, Peñíscola, Benicarló y Vinaròs, que suman más de 128.000 habitantes) produce un fuerte impacto en la calidad de las aguas de la zona. Además, en Benicarló existe un importante tejido industrial que vierte al mar cientos de kilos de sustancias muy tóxicas y peligrosas como benceno, tolueno, xileno, hexaclorobenceno y metales pesados, lo que incrementa aún más los impactos de la contaminación en este área (leer más abajo informe del Instituto Español de Oceanografía).

Los ENP más amenazados en la Comunidad Valenciana son: Marjal de Peñíscola (Castellón), Sierra de Irta (Castellón), Prat de Cabanes-Torreblanca (Castellón), Costa de Oropesa y Benicassim (Castellón), Desembocadura del Mijares (Castellón), Marjal de Nules (Castellón), Alguers de Borriana-Nules-Moncofa (Castellón), Marjal d’Almenara (Castellón), Marjal del Moro (Valencia), La Albufera (Valencia), Dunas y Marjal de la Safor (Valencia), Marjal de Pego-Oliva (Valencia), Macizo del Montgó y Cabo San Antonio (Alicante), Penyasegats de la Marina (Alicante), Peñón de Ifac (Alicante), Sierra Gelada y Litoral de la Marina Baixa (Alicante), Cap de L’Horta (Alicante), Isla de Tabarca (Alicante), Salinas de Santa Pola (Alicante), Lagunas de La Mata y Torrevieja (Alicante) y Cap Roig (Alicante).

Euskadi, con ocho ENP amenazados, tiene el porcentaje más bajo de costa protegida de todo el Estado. Y ejemplos como el proyecto de construcción de un puerto exterior de Pasaia en Jaizkibel, que forma parte de la Red Natura 2000, no avalan los argumentos de desarrollo sostenible que esgrime la Diputación de Guipúzcoa.

Galicia, con 17 ENP amenazados aunque, en la teoría, la Xunta reconoce que tiene más de la mitad de su costa protegida. Pero de nada sirve proteger bajo un marco legal si, como en el caso del ENP de la Costa da Morte, se pretende construir una piscifactoría de 300.000 metros cuadrados, en pleno espacio protegido que forma parte de la Red Natura 2000 europea.

En las Islas Baleares hay 14 ENP amenazados. Unos espacios protegidos que sufren una merma diaria en sus valores naturales. Uno de los mayores puntos negros de la historia de Baleares es el proyecto de ampliación del puerto de Ibiza, que representa una gran amenaza al Parque Natural de las Salinas de Ibiza y Formentera.

En las Islas Canarias 14 ENP están amenazados. En esta comunidad autónoma el proyecto de puerto industrial de Granadilla es uno de los más graves ejemplos del atropello a un espacio natural.

salines de Santa PolaLa Región de Murcia, con siete ENP amenazados en tan sólo 300 kilómetros de litoral. La Región ostenta uno de los peores ejemplos del acoso a la costa virgen, con una reforma en la Ley del Suelo para desproteger el 64% del Parque Natural Cabo Cope-Calnegre (15.000 hectáreas) para la construcción de un complejo turístico.

En el informe también se han analizado las agresiones costeras a los ENP de Ceuta y Melilla. En la Ciudad Autónoma de Ceuta, poco a poco se va urbanizando el ENP de Monte Hacho, y en Melilla, los focos de contaminación y la ampliación del puerto amenazan el ENP de los Acantilados de Aguadú.

La paralización de muchos avances en materia de gestión costera, como el archivo y el olvido por parte del Ministerio de Medio Ambiente de la Estrategia de Sostenibilidad de la Costa o el abandono de procesos de expropiación de edificaciones ilegales, como el hotel de El Algarrobico (Almería), demuestran la nula política de gestión ante la crisis. Una actitud que intenta obviar la normativa ambiental y relegar el medio ambiente a una segunda división de los problemas estatales.

Greenpeace considera que la política ambiental debe ser prioritaria. Por ello, reclama la  puesta en marcha de las siguientes medidas:

  • El refuerzo de la Ley de Costas ante la crisis económica. Tanto la Administración central como las autonómicas deben garantizar el cumplimiento de esta legislación como apuesta de un futuro sostenible para el litoral.

  • Un liderazgo claro del Ministerio de Medio Ambiente y Medio Rural y Marino en la protección de la costa. El primer paso debe ser retomar la Estrategia de Sostenibilidad de la Costa, presentada hace más de un año, en la que el Ministerio no ha trabajado.

  • La compra de terrenos y la demolición de edificaciones ilegales debe continuar para garantizar la integridad de la costa.

  • Una actuación contundente, sin arbitrariedades, contra las grandes ilegalidades acometidas en la costa, eliminando las construcciones ilegales, y poniendo freno a la altísima corrupción urbanística.

  • La elaboración de planes de gestión efectivos que frenen el acoso a los ENP de la costa.

  • El fin de los vertidos industriales y urbanos que están dañando la calidad de las aguas.

  • La creación de planes para luchar contra la contaminación por vertidos y accidentes marítimos.

“Greenpeace considera que la defensa de la costa tiene que ser incondicional por parte de las administraciones implicadas, sin rebajas ni excusas. No tiene ningún sentido derribar chiringuitos ilegales en playas urbanas si se sigue manteniendo un hotel ilegal de 21 plantas en la playa protegida de El Algarrobico. Y como El Algarrobico hay muchos otros ejemplos”, concluyó Marcos.

espacios naturales amenazados Comunidad Valenciana

El Instituto de Oceanografía detecta en Castelló el nivel más alto de hexaclorobenceno y el tercero más elevado de pesticidas

Por otro lado un informe del Instituto Español de Oceanografía sacado también a la luz por Greenpeace la semana pasada  desvela que las aguas de la costa de Peñíscola presentan uno de los mayores niveles de contaminación de todo el litoral mediterráneo de la Península Ibérica en lo relativo a dos tipos de contaminante vinculados a vertidos industriales.

Los datos de este organismo científico dependiente del Ministerio de Educación y Ciencia se recogen en el último Informe Técnico de Seguimiento de la Contaminación Marina de la Península Ibérica, un estudio que se basa en las analíticas obtenidas durante meses a lo largo de 23 puntos de muestreo distribuidos desde Cadaqués (Girona) hasta las costas de Algeciras.


El resultado desvela un especial impacto en la franja comprendida entre Tarragona y Valencia, circunstancia que sitúa el litoral castellonense en el punto de mira ambiental debido a la presencia de sustancias químicas nocivas tanto en las aguas como en la flora y la fauna del entorno submarino.

La muestra más acusada de esta contaminación marina se refleja en los índices de hexaclorobenceno recogidos en las aguas de Peñíscola, que presenta las cantidades más elevadas de todo el litoral mediterráneo español y prácticamente duplica al segundo punto más afectado por esta sustancia tóxica (Tarragona).

De lejos le siguen Vallcarca (Barcelona), el Delta del Ebro y Valencia dentro de una tabla estadística que evidencia la ausencia de este contaminante en el resto de la costa española.

Los índices detectados tienen una especial presencia en la fauna bentónica (moluscos, equinodermos y anélidos), especies que configuran uno de los pilares de la cadena alimenticia del ecosistema marino y que pueden trasladar las sustancias tóxicas al resto de animales acuáticos y al ser humano que los consume como último eslabón del ciclo natural.

El hexaclorobenceno (HCB) es una sustancia sólida volátil de color blanco cristalino que desprende un desagradable olor y procede de los vertidos de industrias químicas y metalúrgicas. Según Greenpeace, las altas concentraciones de Peñíscola proceden de las corrientes marinas que trasladan sustancias vertidas en las industrias de las provincias de Castelló y de Cataluña.

El propio Ministerio de Medio Ambiente advierte que una exposición prolongada a esta sustancia puede causar efectos nocivos sobre la salud humana con una especial afección a los huesos, la glándula suprarrenal, la sangre, el cerebro, el sistema inmunológico, el riñón, hígado, pulmón, la glándula de paratiroides, el nervio periférico, el sistema reproductivo, la piel y la glándula de tiroides. Esta sustancia es cancerígena y puede tener impactos perjudiciales en la reproducción humana.

Uno de los principales problemas del hexaclorobenceno es que posee una elevada persistencia y capacidad de bioacumulación en los vegetal1es y en los peces. La costa de Peñíscola también se sitúa como el tercer punto de España más contaminado con trans-nonaclor, un componente muy nocivo y común en los pesticidas.

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