updated 11:21 AM CET, Dec 9, 2016

Atitlán, SOS por el lago más bello del mundo

Ratio: 0 / 5

Inicio desactivadoInicio desactivadoInicio desactivadoInicio desactivadoInicio desactivado
 

Lago Atitlán

Tanto el lago Atitlán como el Amatitlán, en Guatemala, sufren severas contaminaciones

contaminación lago Amatitlán
Hace ya diez años, 1999, que Edgar Leonel Arana Paredes, en un artículo titulado "Atitlán, un lago rescatable" (ganador ese año del Biodiversity Reporting Award (BDRA)(*2), ya denunciaba la grave contaminación que sufrian varios lagos guatelmatecos:

Sus aguas aún son cristalinas [del Atitlán (*1)], con todo y que sus dos únicos afluentes son ríos de aguas negras. Sin embargo, el deterioro ambiental amenaza con destruir su entorno, lo cual, de no detenerse, terminaría en un período no mayor de 10 años con la reserva de agua más grande del país.

El desbalance ecológico de los otros grandes lagos guatemaltecos, Izabal, Petén Itzá y Amatitlán, el más dañado, no es comparable con el de Atitlán. Este ha logrado sobrevivir por una defensa natural: su gran volumen de agua, es considerado el más grande que puede ser potabilizado en Centroamérica.

Resulta imposible no hacer una comparación entre los embalses de agua más famosos del país, ya que se trata de lagos: Amatitlán y Atitlán. Ambos tienen en común, mucho más que sus últimas cinco letras. En el ocaso del Siglo XX, el crecimiento urbano y la proliferación de residencias, en sus orillas, incrementaron la contaminación de sus aguas, que en el caso de Amatitlán, al grado que uno está en agonía y el otro en peligro, pese a contar con buenas defensas naturales para sobrevivir.

En Atitlán los problemas no son irreparables. El lago puede rescatarse, pero requiere de acciones inmediatas, pues según los estudios de luminología, ciencia que estudia los lagos, es un estanque que se encuentra en transición, en estado eliogotrópico, es decir, con ecología estable, mientras que su homólogo amatitláneco es calificado como eurotrófico, o, en otras palabras, de ecología mala.

lago Atitlán, Guatemala

Lo único que necesita es mantenimiento y evitar que continúe la contaminación, señaló Juan Skinner, director ejecutivo -en aquel año 1999- de la Autoridad para el Manejo Sustentable de la Cuenca del Lago de Atitlán y su Entorno (AMSCLAE).

Los estudios de la recién formada entidad, aunados a los de otras asociaciones como Amigos del Lago y otros, señalan que el principal problema es la contaminación de agua, derivada del crecimiento urbano y de las descargas de aguas residuales en sus únicos dos afluentes: los ríos Quiscab y Panajachel.

La imagen recurrente de Atitlán se asocia con el descanso: paseos en lancha, noches bohemias en alguna playa pública, buceo. Pero el lago es más que eso. Ciertamente, la industria del turismo, genera anualmente recursos estimados en US$ 30 millones anuales (Q210 millones), dato que, por curioso que parezca, refleja que el mayor número de visitantes no proviene del extranjero, sino del territorio nacional, y que se trata especialmente de visitantes indígenas.

Verónica Zachrisson, de Amigos del Lago, declaró en una entrevista hace dos años que los indígenas llegan de todos los rincones, simplemente para admirarlo.

lago Atitlán, muelles
Mientras tanto, las aguas lacustres en cuestión sirven de fuente para abastecer del vital líquido a las 12 poblaciones situadas en sus márgenes, las que debido a la degradación de sus aguas, poseen una alta tasa de mortalidad infantil; allí, las enfermedades gastrointestinales son algo tan común como la alergia que padecen quienes viven en las urbes contaminadas por el smog.

Además, la cosecha de tul permite el abastecimiento nacional de petates, la cama ancestral de los indígenas.

Los ríos Quiscab y Panajachel, afluentes del lago, son considerados ríos muertos, por su grado de contaminación, causada por desechos humanos. Revivirlos es imposible, pero al menos puede modificarse su carga al procesar las aguas negras que allí se vierten, las cuales provienen de los 12 poblados de las orillas y 10 más de la parte alta de la cuenca.

Las comunas de dichos lugares han identificado el problema. Pero de acuerdo con sus conclusiones, la cantidad necesaria para frenarlo, de manera total, asciende a Q150 millones, más cinco años de trabajo para cambiar el actual esquema. Ello permitiría, según Skinner, que la persona que nadara en el lago, tuviera la certeza de que el agua es saludable. Tenemos que rescatar el lago como punto de recreación y conservar su entorno ecológico.

Pero no todo es pesimismo, porque el trabajo de rescate ya se inició. Como no se había hecho antes en Guatemala, la municipalidad de Sololá, trata las aguas residuales de la cabecera departamental, antes de vertirlas al río Quiscab. Sus plantas de tratamiento son un ejemplo para el país; de hecho, el municipio de Panajachel va a seguir su ejemplo, con una planta que está por iniciar operaciones.

Existen además otros proyectos en diversas comunidades, lo cual conlleva un proceso que, para lograr una totalidad de aguas tratadas en el lago, tiene que ser constante. Fuera de las aguas vertidas por residencias, figuran las que vienen de los Beneficios de Café y de las siembras de una región agrícola, que incrementa su consumo de fertilizantes y pesticidas en un 130 por ciento cada año.

Adicionales a los dos ríos, existen 55 vertederos de agua llovida que llegan al lago y los ríos, los que acarrean residuos químicos que causan dos problemas. Por un lado, los pesticidas, que son veneno puro y acaban con toda forma de vida; por el otro, los fertilizantes que inundan de nutrientes y permiten la reproducción constante de bacterias y microorganismos.

cianobacterias en el agua La acción de sol multiplica el crecimiento de estos microorganismos y se nota cuando las aguas dejan de ser transparentes. Ello apenas es apenas perceptible en el lago, por el volumen de agua que existe, comenta Skinner."

Ahora, en el pasado mes de octubre 2009, científicos estadounidenses detectaron la presencia de una peligrosa bacteria en las aguas del lago guatemalteco de Atitlán que podría afectar la salud de los miles de habitantes de las comunidades que lo circundan, según informó la prensa local.

La investigadora Eliska Rejmánková, una de las científicas que realizó el estudio, dijo al diario que “las cianobacterias pueden producir cianotoxinas, las cuales afectan a peces, crustáceos, zooplancton y humanos en contacto continuado con el agua contaminada”.

La cianobacteria es un organismo parecido a un alga que crece de forma desproporcionada debido al incremento de los niveles de nitrógeno y fósforo que contienen los desechos domésticos e industriales que van a parar a las aguas de Atitlán.

El médico guatemalteco Juan Skiner Alvarado, que también colaboró en el estudio, dijo que la bacteria “está por todo el lago y se encuentra a unos 30 metros de profundidad”, lo que la hace visible a simple vista.

Nery Paz, director de la Autoridad del Manejo Sustentable de la Cuenca del Lago y su Entorno (AMSCLAE), entidad que depende de la Vicepresidencia de la República, dijo a periodistas que como medida de precaución, mientras se determina la presencia de toxinas en las aguas del lago, se ha alertado a los cerca de 100.000 habitantes de la zona y a los turistas sobre su peligrosidad.

En este mismo mes de noviembre, el vicepresidente de Guatemala, Rafael Espada explicó que se ha diseñado un plan para rescatar al lago, situado en el departamento noroccidental de Sololá y considerado como uno de los principales destinos turísticos del país.

planta tratamiento de aguas residuales Según Espada, el plan contempla 32 acciones que requieren una inversión de 310 millones de quetzales (37,39 millones de dólares -10 de ellos asignados por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) desde 1999 para plantas de tratamiento y que no han sido utilizados desde entonces-).

El vicepresidente dijo que el programa contempla la prohibición del uso de productos inorgánicos cuyos desechos vayan a parar al lago, emprender una campaña de forestación, destacar policías para proteger la naturaleza, prevenir incendios forestales y suministrar agua potable a las poblaciones.

Espada añadió que, además, establece la construcción de fosas sépticas, la clausura de basureros clandestinos, el fortalecimiento de la supervisión ambiental y la creación de un programa de responsabilidad social empresarial, entre otros.

La población que habita en los alrededores del lago Atitlán y organizaciones ecológicas han expresado su preocupación por la denominada cianobacteria que se ha detectado y contaminado sus aguas, a la vez que iniciado campañas de limpieza de las aguas y prevención, para evitar la propagación de la bacteria.

En el lago Amatitlán el caso es aún peor:

"Alta concentración de población en el área, alta explotación de los Recursos Naturales, escasez de agua; todo esto es parte de un triste proceso: El deterioro del lago de Amatitlán y sus Cuencas tributarias, que hoy está en camino de ser una pérdida inminente como recurso y como patrimonio nacional, en esta semana santa realice una visita de este lago y con una gran tristeza pude captar imágenes de la alta contaminación que se encuentra en lo que una vez hace mucho tiempo fue un hermoso lago", escribe Pamela Cruz en su blog Bauhaus sobre fotografía documental, que me ha permitido amablemente usar sus fotografías para documentar este artículo.

lago Amatitlán

"Después de varios estudios realizados, aunque no de manera exhaustiva, el lago corre el riesgo de desaparecer a largo plazo si no se toman las medidas proteccionistas adecuadas es decir, su desaparición no es inminente de acuerdo con el ciclo hidrológico que mantiene el equilibrio lacustre.

Sabido es que el lago constituyó esencialmente una fuente de recursos de pesca durante el período hispánico, así como su cuenca fue la región predominantemente productora de la cochinilla, principal elemento de exportación cuando ese colorante no había sido substituido por los químicos industriales que se introdujeron con posterioridad.

Entre sus características, está su función como centro recreativo, de producción y fuente de energía eléctrica. Desde el punto de vista hidrológico, entre otros factores merecen mención fenómenos que inciden en perjuicio del lago, como son la erosión y el azolvamiento como consecuencia de las sedimentaciones arrastradas por su principal corriente surtidora, o sea el río Villalobos.

embarcadero en el lago Amatitlán Unas 10 toneladas de basura llegan cada día al lago por el río Villalobos. Hay que sumar descargas de aguas servidas desde seis municipios de la capital. Abundan contaminantes como fósforo y nitrógeno, provenientes de la industria y aguas negras.

El deterioro nutritivo en el lago se debe principalmente al crecimiento demográfico de la ciudad de Guatemala y de otros municipios vecinos; a la explotación indiscriminada de agua y al crecimiento industrial. Las áreas marginales van aumentando en forma indiscriminada y los servicios básicos no se dan abasto.

La presencia de otros organismos y desperdicios en la superficie, impiden que penetren los rayos del sol y la presencia de bacterias que consumen oxígeno, impiden la vida en el lago. Sin embargo, las descargas domésticas aledañas también son perjudiciales al lago, los desperdicios de los chalets, aldeas, playas públicas y comercio, finalmente va a dar a él.

De acuerdo con la Autoridad para el Manejo Sustentable del Lago de Amatitlán (Amsa), los niveles de contaminación en la mitad de ese cuerpo de agua se han reducido hasta en un 40 por ciento.

La operación de seis “aireadores” (sistemas para oxigenar el agua) ha permitido que la contaminación se reduzca “sorprendentemente” en el lado este del lago, aseguró édgar Zamora, director de Amsa.

Pero desde diversos sectores de la sociedad guatemalteca denuncian que estas acciones no son suficientes para la recuperación de los lagos, y que las autoridades responsables de la gestión no trabajan realmente por el bienestar medioambiental de los lagos y se guían por intereses políticos personales. Pues a ver si todos trabajan en coordinación para la conservación de estas bellezas naturales de Guatemala.

La redacción de este artículo fue inspirada por Mynor Antonio Cortave Garcia, ciudadano de Guatemala, defensor de la Naturaleza y lector habitual de nuestras páginas. Gracias.

NOTAS --------------------------------

(*1) El accidente hidrográfico más importante del departamento de Sololá en Guatemala lo constituye el lago de Atitlán, que es una de las principales fuentes económicas del departamento, pues además de ser un centro turístico de mucho atractivo, sirve de mucho apoyo comercial.

En las márgenes del lago se alzan los volcanes de Atitlán, Tolimán y San Pedro. El lago está situado a 1 560 metros sobre el nivel del mar y tiene 18 km de longitud. Su profundidad varía y en muchos puntos es desconocida, sin embargo se han sondeado más de 350 m.

Respecto al origen del Lago Más Bello del Mundo como es considerado Atitlán, hay dos corrientes de opinión. Una de ellas opina que el lago es un viejo cráter muerto y la otra que el surgimiento de los volcanes interrumpió el curso de los tres ríos que vienen del norte, los cuales, al reunir sus aguas en el lugar, dieron origen al lago. El lago no tiene desagüe visible.

Varias poblaciones que tienen nombres bíblicos rodean el lago: Santa Catarina Palopó, San Antonio Palopó, San Lucas Tolimán, Santiago Atitlán, San Pedro La Laguna, San Juan La Laguna, San Pablo La Laguna, San Marcos La Laguna, Santa Cruz La Laguna, Panajachel y otros. A estos pueblos se puede viajar desde lanchas que están a la orilla del lago y cuestan unos 10 quetzales.

Una de las características propias del Lago de Atitlán es un viento fuerte conocido como Xocomil, que se produce generalmente a medio día, cuando los vientos cálidos procedentes del sur chocan con las masas de aire más frías que provienen del altiplano, formando remolinos que agitan las aguas del lago provocando olas muy fuertes que pueden hacer zozobrar las embarcaciones.

(*2) El Premio de Reportaje sobre Biodiversidad (BDRA por sus siglas en inglés) es organizado por el Departamento de Comunicación Global de Conservación Internacional, junto con el Centro Internacional para Periodistas (ICFJ por sus siglas en inglés), la Federación Internacional de Periodistas Ambientales (IFEJ por sus siglas en inglés) y la Fundación Biodiversidad (FB) del Ministerio de Medio Ambiente de España.

Tanto el ICFJ como el IFEJ son instituciones reconocidas, respetadas e independientes que han ayudado a garantizar el prestigio y la credibilidad del Premio con los medios internacionales. La FB se incorporó al Premio como parte de su misión para promover la conservación de la biodiversidad en Hispanoamérica.