La supervivencia a largo plazo de los osos polares se ve amenazada por la contaminación humana que está alcanzando el ártico
Esta conclusión viene de una importante revisión de la investigación sobre cómo los productos químicos industriales, tales como el mercurio y los organoclorados afectan a los osos

La revisión, un análisis de más de una década de investigación sobre el efecto de la contaminación sobre los osos, se publica hoy en la Revista Internacional del Medio Ambiente.
Una serie de desechos contaminantes del hombre llegan a la región polar ártica, llevados allí a través del aire y el agua.
éstos incluyen metales tóxicos como el mercurio, contaminantes organohalogenados (OHCS), incluyendo, organoclorados, éteres de difenilo polibromado (PBDE) y compuestos perflourinated (PFC), que se utilizan industrialmente en los líquidos aislantes, como refrigerantes, espumas y en la electrónica y como agentes de control de plagas.
Dichos productos suelen ser solubles en grasas, se acumulan en la grasa de muchos animales, que luego son comidos por los depredadores superiores como los osos polares.
Estos depredadores son expuestos a niveles de tóxinas cada vez más concentrados.
Pero el impacto de estas toxinas en los osos polares ha sido difícil de medir, sólo existían estudios previos realizados por un seguimiento y evaluación del ártico en 1998 y 2004, en parte por lo complicado que es logísticamente tomar muchas y repetidas muestras de sangre o de tejido vivo de los osos polares.

Además, sólo los animales sanos en libertad, que no están clínicamente enfermos, tienden a ser incluidos en las muestras, lo que hace que la población en general parecezca más saludable de lo que realmente es.
Un científico veterinario y experto en el oso polar, el Dr. Christian Sonne, del Departamento de Medio Ambiente del ártico en la Universidad de Aarhus en Dinamarca, ha realizado el primer examen de todas las investigaciones relacionadas sobre los efectos de los contaminantes en la salud de los osos polares.
Anteriormente, el Dr. Sonne fue parte de un equipo de investigadores que descubrió el "estrés" vinculado a los contaminantes y la disminución del hielo marino que parecía afectar a la disminución de los osos polares.
Su nuevo análisis incluye los resultados de más de 200 órganos y muestras de tejido tomados del cráneo de 80 osos en el este de Groenlandia, entre 1999 y 2009, así como mediciones repetidas y observaciones de los osos que viven en el archipiélago de Svalbard, Noruega.
Estos estudios revelan una serie de efectos negativos asociados con los contaminantes industriales. Sin embargo, tales estudios no pueden demostrar que los niveles de contaminantes se relacionan con los efectos nocivos, sólo las causas.
Osos, perros y zorros árticos
Así que el Dr. Sonne ha investigado los impactos directos de los contaminantes del ártico en otros dos depredadores que viven en la parte norte de regiones de Noruega, el zorro ártico y los perros de trineo, de Groenlandia.
En 2003, los investigadores empezaron un estudio de dos años en los que se alimentó a los zorros árticos con grasa de ballena limpia, o contaminada. A un par de zorros hermanos les dieron, a uno comida limpia como un control, mientras que el otro hermano se comió los alimentos contaminados.

Por ejemplo, los PCB de activación disminuyen la densidad ósea y dañan el hígado, el mercurio y los organoclorados causan lesiones renales, mientras que los OHCS alteran la cantidad de vitaminas que circulan en la sangre.
Efectos similares se encontraron en estudios comparables sobre perros de trineo en Groenlandia
"Los estudios de los osos polares son correlativos, pero eso no es concluyente como causa y efecto ", explica el Dr. Sonne.
"Los perros y los zorros son importantes como especies modelo, [porque] se utilizan especies que se parecen mucho a los osos polares, y las especies que fueron expuestas a los productos alimenticios son similares a los osos polares".
El impacto sobre los osos es probable que sea mayor aún que los efectos que se presentan en los estudios.
"Es muy importante entender que todos los órganos del sistema están unidos", dice el Dr. Sonne.
Los contaminantes individuales pueden tener sólo sutiles efectos no clínicos sobre determinadas partes del cuerpo de un oso. Pero, en conjunto, el impacto global puede ser devastador, reduciendo la capacidad de un individuo para cazar, reproducirse y resistir a la enfermedad.
"Después de haber sido muy escéptico, ahora siento que el impacto de la contaminación sobre los osos puede ser verdad", dice el Dr. Sonne.
Impacto climático (1*)
También concluye que el cambio climático exacerbará el impacto de los contaminantes sobre los osos.

Si la superficie de hielo marino disminuye, con la elevación de temperaturas por el calentamiento, los osos polares tendrán que ayunar durante más tiempo. Eso puede significar que en conjunto coman, por lo menos en general, menos contaminantes. Pero van a tener que quemar la grasa para compensar. Lo que llevará a producir mayores concentraciones de toxinas de sus reservas de grasa en la sangre, dice el Dr. Sonne.
Esto provocará nuevas enfermedades, debido al debilitamiento de los osos que ya estarán en peor estado y expuestos a agentes patógenos nuevos y más virulentos capaces de sobrevivir en un recalentado ártico.
La investigación del Dr. Sonne se anuncia una semana después de otro estudio publicado en la revista ártico que mostró que los osos polares en el sur del Mar de Beaufort, en el Océano ártico, son vistos con más frecuencia en tierra y en aguas abiertas, y menos en el hielo.
Enlaces: IUCN/SSC Polar Bear Specialist Group WWF International on polar bears
NOTA (1*):
Ya a mediados de 2008, el investigador español Carlos Duarte, profesor del Instituto Mediterráneo de Estudios Avanzados, ofrecía, durante la presentación del estudio "Impactos del calentamiento global sobre los sistemas polares", unos datos realmente alarmantes sobre como el calentamiento del planeta afecta a los polos, «más rápido que la previsión más pesimista». Cada año se pierden 152 kilómetros cúbicos de hielo antártico, lo que genera un aumento del nivel del océano de 0,4 milímetros. En el último medio siglo la península Antártica ha sufrido un calentamiento de dos grados y ha perdido cerca de 8.000 kilómetros cuadrados de superficie. El calentamiento del ártico, a un ritmo de 0,4 grados por década, es dos veces más rápido que el resto del planeta.

«Un clima más cálido, con un capa de hielo menor, dará lugar a un Océano ártico más productivo, a una reducción de las masas de agua estratificadas y a cambios en la relación entre sedimentos y procesos biológicos de la columna de agua». También a «una reducción de los lugares de descanso para las focas y de las zonas de alimentación para osos polares, además del reemplazo de las especies árticas por las boreales, con al consiguientes reducción de la biodiversidad ártica».
En el mismo ámbito, los trabajos de Paul Renaud demuestran que la fauna de los fondos árticos «alcanza una abundancia hasta hace poco insospechada». El profesor Renaud dejó que el hielo rodease un buque oceanográfico durante un año, demostrando el importante papel de las variaciones en el grosor el hielo sobre estos ecosistemas. «La pérdida de hielo perenne en el ártico y la extensión hacia el Norte de masas de aguas más cálidas causarán cambios drásticos en la fauna, amenazando particularmente a las especies más longevas de la fauna ártica». Susana Agustí, también investigadora del IMEDEA, indicó que el deterioro del agujero de ozono «se ha estabilizado, pero no hemos recuperado los valores de los años 60 y 70». La predicción «es que no los recuperen hasta 2050, pero dado que la composición y la temperatura de la atmósfera están cambiando, no sabemos si se cumplirán las predicciones», agregó.