¿Qué hemos aprendido y cómo podemos prevenir tragedias similares en el futuro?
El 29 de octubre de 2024 tormentas destructivas azotaron varias zonas de la península ibérica, provocando las precipitaciones más extremas registradas en España durante el siglo XXI.
Según la Agencia Estatal de Meteorología (AEMET), se originaron por una masa de aire frío en altura entre el Golfo de Cádiz y el Estrecho de Gibraltar, que empujó aire muy húmedo del Mediterráneo hacia la costa. Las tormentas se formaron en cadena y se reactivaron repetidamente sobre las mismas zonas.















