En algunos lugares cubría la costa una capa de piedra pómez de varios metros de espesor
El 8 de mayo de 2026 los satélites detectaron indicios de una inesperada erupción volcánica submarina en el mar de Bismarck, cerca de las islas de Papúa Nueva Guinea. Durante las semanas siguientes, columnas de vapor y ceniza se extendieron sobre el mar, y zonas de agua turbia rodearon el lugar de la erupción.
Se sabe relativamente poco sobre el lecho marino en esta zona o sobre la formación volcánica que actualmente está en erupción. Sin embargo, los expertos creen que la nueva actividad, que continúa desde mediados de junio, podría estar ocurriendo a lo largo de la Dorsal de Titán y tiene el potencial de formar una nueva y efímera isla.
A pesar de las incógnitas, los efectos de la erupción se hicieron innegables para algunas comunidades de las islas del Almirantazgo de Papúa Nueva Guinea. A principios de junio, grandes cantidades de piedra pómez se desplazaron hacia el noroeste desde el lugar de la erupción y obstruyeron las costas de varias islas. En la imagen de arriba, adquirida con el sensor OLI (Operational Land Imager) del satélite Landsat 8 el 4 de junio, se aprecian bandas de material volcánico flotante mientras eran arrastradas por las corrientes superficiales en el mar de Bismarck.
Varios días después de que se difundiera la imagen, los medios de comunicación informaron sobre los graves impactos causados por las densas masas de piedra pómez que alcanzaron las zonas costeras. Según informes de los medios locales, las comunidades de la isla Lou y la isla Baluan, al sur, fueron descritas por las autoridades como algunas de las más afectadas.
Vídeo: Rocas volcánicas flotantes procedentes de un volcán submarino profundo están causando estragos en las islas de la provincia de Manus, en Papúa Nueva Guinea.
Según informaron diversos medios, cubría la costa una capa de piedra pómez de varios metros de espesor, impidiendo el acceso al agua. De manera similar, los fragmentos volcánicos obstruían la costa y las principales vías fluviales alrededor de la isla Manus, mucho más grande, situada a unos 125 kilómetros (80 millas) al noroeste del volcán y fuera del alcance de la imagen.
Estudios realizados en el pasado sobre eventos de balsas de piedra pómez han revelado que el material puede permanecer a flote durante meses o incluso años antes de hundirse y quedar fuera del alcance de los satélites.
Según Jim Garvin, científico jefe del Centro de Vuelos Espaciales Goddard de la NASA, pueden formarse balsas de mayor tamaño con la ayuda de la ceniza, que sirve para "soldar" los fragmentos de la roca porosa, y señaló que este proceso se produjo durante la erupción de 2022 del Hunga Tonga-Hunga Ha'apai.
"Estas masas pueden acumularse alrededor de las chimeneas volcánicas para proteger los centros de erupción y, en algunos casos, producir nuevas tierras efímeras", dijo. Cuando están a la deriva, estas plataformas de piedra pómez pueden actuar como hogares flotantes para organismos marinos (desde microalgas hasta briozoos y percebes) y permitirles dispersarse a largas distancias.
Imagen: Un volcán submarino produce una columna de agua descolorida y expulsa vapor a la atmósfera, según una imagen adquirida el 4 de junio de 2026 con el sensor OLI (Operational Land Imager) del satélite Landsat 8. Se observa piedra pómez cerca de la base de la columna, la cual presenta una firma térmica en las imágenes infrarrojas. Crédito: NASA Earth Observatory/Lauren Dauphin
Si bien resultan beneficiosas para la vida en algunos aspectos, las balsas de piedra pómez pueden representar una grave amenaza para los seres humanos y otras especies. Algunos de los fragmentos más grandes se acumulan formando crestas al llegar a las costas de las islas.
Informes procedentes de Papúa Nueva Guinea ponen de manifiesto las interrupciones que la acumulación de piedra pómez a lo largo de la costa ocasiona a la pesca, el transporte de mercancías y el acceso a servicios esenciales.
Las comunidades también han manifestado su preocupación por los efectos de la piedra pómez en los ecosistemas marinos. Los investigadores han observado que la presencia continua de piedra pómez puede bloquear la luz solar e inhibir la fotosíntesis en las praderas marinas y los corales, y que las rocas pueden dañar físicamente las estructuras de los arrecifes.
En una revisión de los efectos ecológicos de la piedra pómez que llegó a la costa de Japón en 2021, los investigadores observaron la muerte de peces filtradores en jaulas de piscicultura debido a la ingestión de piedra pómez, advirtiendo que otros animales salvajes podrían resultar perjudicados al consumir erróneamente estas rocas.
Según Garvin, nuevos estudios que utilizan un conjunto de plataformas de teledetección orbital —incluidos Landsat, instrumentos hiperespectrales y radares de imágenes— están monitoreando la actividad en esta región del mar de Bismarck. Estas observaciones pueden brindar nuevas perspectivas sobre los riesgos, así como oportunidades científicas únicas para una mejor comprensión de las erupciones submarinas.
Recursos y referencias:
ABC News (2026, June 7) Titan Ridge volcano in Papua New Guinea inundates Manus coastlines with pumice rocks.
Carn, S., via Bluesky (2026, June 2) The #BismarckSea / #TitanRidge eruption continues as of June 2.
Global Volcanism Program (2026, June 10) Titan Ridge.
He, S., et al. (2025) Pumice rafts in the global ocean: a remote sensing assessment. GIScience & Remote Sensing, 62(1).
NASA Earth Observatory (2026, May 21) New Eruption in the Bismarck Sea.
NASA Earth Observatory (2019, August 23) A Raft of Rock.
The National (2026, June 9) Manus coast facing floating pumice blockade.
Ohno, Y., et al. (2022) Coastal ecological impacts from pumice rafts. Scientific Reports, 12, 11187.
Radio New Zealand (2026, June 8) 'This is a disaster': Huge pumice rafts from volcano hit Manus Island coast.












