Nueva visualización animada muestra cómo detecta una ola provocada por el terremoto de Kamchatka
Una nueva visualización de datos ilustra cómo una tecnología experimental de la NASA puede proporcionar tiempo de anticipación adicional a las comunidades que se encuentran en la trayectoria de un tsunami.
El software, denominado GUARDIAN (GNSS Upper Atmospheric Real-time Disaster Information and Alert Network), detecta pequeñas distorsiones en las señales de navegación por satélite para identificar peligros en movimiento.
La animación analiza un caso de estudio real: el devastador terremoto de Kamchatka del verano pasado y el tsunami que provocó, el cual se precipitó a través del Pacífico hacia Hawái a más de 805 km/h (500 mph).
La visualización muestra el terremoto de magnitud 8,8 (representado en púrpura) que sacudió la costa rusa el 29 de julio de 2025, provocando el tsunami. Los círculos rojos, naranjas, amarillos y verdes representan las lecturas en tiempo real de las estaciones terrestres que rastrean las señales GPS y de otros satélites de navegación. Los algoritmos de detección basados en inteligencia artificial de GUARDIAN detectaron las perturbaciones tan solo ocho minutos después del terremoto.
Vídeo: Esta animación muestra cómo, tras un fuerte terremoto frente a las costas de Rusia el 29 de julio de 2025, el satélite GUARDIAN detectó una ola entrante al oeste de Hawái unos 32 minutos antes de que tocara tierra y fuera detectada por mareógrafos (mostrados en azul). Crédito: Estudio de Visualización Científica de la NASA.
Durante las siguientes horas, el satélite GUARDIAN detectó señales del tsunami en todo el océano Pacífico prácticamente en tiempo real. El sistema identificó una ola que se aproximaba a la costa de Kauai unos 32 minutos antes de que tocara tierra, y fue detectada por mareógrafos (mostrados en azul).
Los resultados ponen de relieve el potencial de GUARDIAN para complementar los sistemas de alerta temprana existentes, afirmó Camille Martire, una de sus desarrolladoras en el Laboratorio de Propulsión a Chorro de la NASA en el sur de California.
Actualmente, sigue siendo un desafío determinar si un terremoto generó un tsunami. Los meteorólogos se basan en datos sísmicos y simulaciones por computadora para hacer su mejor predicción, y luego esperan a que los sensores de presión instalados en el fondo marino confirmen el paso de una ola. Esos sensores funcionan bien, pero son caros y su cobertura es escasa. Persisten zonas sin cobertura. Y en esas zonas, desaparece el tiempo de alerta.
El método GUARDIAN es complementario y rentable, ya que monitoriza los datos existentes del GPS y de otras constelaciones que conforman el Sistema Global de Navegación por Satélite. Además, su acceso es gratuito, aunque por ahora resulta más adecuado para analistas capacitados para interpretar sus resultados.
Cómo funciona GUARDIAN
Durante todo el día, todos los días, las constelaciones de geoposicionamiento transmiten señales de radio a estaciones terrestres en todo el mundo. En tierra, el Sistema Global de GPS Diferencial (GPS) del JPL refina los datos hasta alcanzar una precisión de posicionamiento subdecimétrica (menos de 10 centímetros). Sin embargo, antes de que las señales lleguen allí, deben atravesar una capa de plasma cargada eléctricamente llamada ionosfera.
Las tormentas solares y otros fenómenos meteorológicos espaciales pueden provocar un caos eléctrico en la ionosfera, al igual que los sucesos que ocurren en la Tierra. Los tsunamis y terremotos, al desplazar grandes cantidades de aire en la superficie terrestre, generan ondas de presión que pueden perturbar ligeramente las señales de radio provenientes de los satélites. Si bien existen sistemas para corregir este "ruido", GUARDIAN lo considera una señal útil.
Actualmente, GUARDIAN analiza datos de más de 350 estaciones terrestres GNSS alrededor del Cinturón de Fuego del Pacífico, una zona propensa a las olas más letales del océano.
El sistema no se limita a los tsunamis. Terremotos, erupciones volcánicas, pruebas de misiles, reingresos de naves espaciales, impactos de meteoroides: cualquier cosa que produzca un fuerte estruendo en la Tierra es potencialmente un objetivo válido.
Si bien el suceso de Kamchatka no causó daños generalizados a personas ni propiedades, demostró cómo, la próxima vez que ocurra un desastre, la ciencia de la NASA podría dar a las comunidades unos minutos más para actuar.











