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Peñíscola, cocina de Mar en la Ciudad en el Mar

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Peñiscola desde el puerto

El caragol punxent estrella de la gastronomía peñiscolana

El caragol punxent era codiciado en la antiguedad por el púrpura murex

caragols punxent cocidosEn un artículo de Naomi Oms, escrito hoy miércoles 29 de abril 2009 en el diario digital levante-emv.com, se informa de que el equipo de gobierno municipal de Peñíscola está estudiando los detalles de un futuro congreso gastronómico especializado en productos del mar y con especial incidencia en los productos autóctonos. El certamen tendrá como objeto convertirse en punto de encuentro de cocineros nacionales.

La cita no sólo contemplaría demostraciones gastronómicas en directo sino también un amplio surtido de actividades que abarcaría degustaciones, ponencias y talleres, entre otros aspectos. Además, trataría de promocionar productos como las cigalas, las gambas, las quisquillas, las langostas, las galeras y, en general, todo tipo de pescado, crustáceos y mariscos, encabezados por su producto estrella, el caragol punxent.

Según el alcalde, Andrés Martínez, el ayuntamiento buscaría con esta medida "poner en valor las posibilidades gastronómicas y turísticas de Peñíscola", promoviendo la Ciudad en el Mar como un destino que no sólo cuenta con potencial cultural, histórico y turístico, sino que también es un lugar donde "se puede comer muy bien".

Con respecto al caragol punxent (Murex brandaris), los pescadores de Peníscola han conseguido hacer suyo este fruto del mar que pescan todo el año y que muchos ya identifican con la ciudad del Papa Luna. “Es el mejor del Mediterráneo por su tamaño medio, su ternura y, sobre todo, por su higiene porque no necesita limpiarse ni pasar por depuradora; va del barco a la cocina”, explican los pescadores.

Los pescadores aseguran que son las condiciones del hábitat arenoso situado a 30 metros de profundidad y a 3 millas de la costa las que confieren al caragol punxent sus particulares características. Una vez en puerto, los caracoles se distribuyen en sacos de malla de distintos colores dependiendo de su tamaño.


Tiene una concha de unos 8 cm de altura. El canal sifonal es largo y recto, tanto, que puede suponer la mitad de la altura total de la concha. Es bastante robusto y con grandes espinas dispuestas en hileras alrededor de la concha. Presenta unas 6 vueltas, siendo la última mucho más ancha que las demás. El animal presenta un opérculo córneo en el pie.

Es un molusco gasterópodo carroñero y depredador de otros moluscos, a los que ataca con su potente rádula.

De sus glándulas branquiales (segregan un líquido amarillento que se vuelve rojo violeta por ebullición) los antiguos fenicios extraían el tinte púrpura que sirvió para teñir vestiduras de emperadores, reyes y sacerdotes, siendo muy apreciado en la antigüedad y valiendo más que el oro (se necesitaban ¡¡ 12.000 caracoles para obtener 1,4 gramos del producto !!).

caragol punxent (murex brandaris)Cuenta la leyenda que el dios fenicio Merkarth, paseaba a orillas del mar con su perro cuando observó que el animal cuando olía a los moluscos que encontraba a su paso teñía su nariz de rojo intenso.

Pensó, entonces en regalarle a su amada una túnica de ese color. Entonces los fenicios comenzaron a desarrollar un nuevo tinte,  utilizando las secreciones de diferentes especies de moluscos como el Murex trunculus (caragol punxent) y el Purpura haesmastoma para los tonos carmesí ó el Murex brandaris (otro caracol de mar que tiene para los violetas oscuros.

Durante mucho tiempo conservaron el monopolio de su fabricación y comercialización, así como también los secretos del teñido, que con lo años fue aprendido por bizantinos, griegos y romanos.

Es también muy consumido en Andalucía, donde el nombre derivó de cañadilla a cañailla. Incluso en San Fernando, se comparte indistintamente el gentilicio de isleño con el de cañailla.

Una receta fácil: Es conveniente lavarlas con agua y sal, luego las volvemos a lavar solo con agua, y las ponemos en una cacerola cubiertas de agua; le añadimos 30 gr de sal por litro de agua, las ponemos al fuego y cuando empiecen a hervir, aproximadamente en 12 minutos, las sacamos y ponemos en agua con hielo para enfriar y ya están listas para comer.

El caracol de mar es el producto estrella de la gastronomía de Peníscola, aunque su promoción es relativamente reciente. Desde 2004 la ciudad celebra unas jornadas gastronómicas en torno a este producto del mar que también se suele ofrecer, mediante degustaciones, en ferias de turismo como Fitur (ver "Peñíscola, un luminoso rincón del Mediterráneo").

Enlace levante-emv.com Peñíscola estudia celebrar un congreso gastronómico