updated 10:11 PM CET, Dec 4, 2016

Piratas de garfio blanco y negras redes

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bandera pirata ondeando en un mastil

Los mares sufren el mayor esquilme jamás conocido

Más del 50% del total de las capturas en Somalia, Liberia y Guinea Conakry son practicadas de manera ilegal

El coste público de proteger a la flota española que faena en aguas somalíes es de 75 millones de euros

masacre del atún, greenpeace Las multinacionales alimentarias y las pesqueras esquilmadoras del mar son los principales piratas del mundo. Piratas de garfio blanco, pata artillada y parche en sus cuentas corrientes, bendecidos por el poder y protegidos por ejércitos públicos y seguridad privada pagados, tanto los unos como la otra, con nuestro dinero.

La mayoría de los estados africanos no tienen medios para controlar efectivamente si los navíos de la UE, Japón, etc., respetan la legislación. El caso de Somalia es aún más sangrante. Su Ministerio de Marina carece de barco o patrullera alguna para realizar labores de vigilancia. El Estado somalí no existe prácticamente y hay muchos interesados en que esto siga siendo así.

Los mares sufren el mayor esquilme jamás conocido. De los 18,5 millones de toneladas de pescado extraídas en 1952, se pasó a los 89 millones a finales de los 80. Desde entonces, esta cantidad se ha mantenido prácticamente igual. En el Estado español, desde los años 50, el 38% de las especies costeras y el 29% de las de mar abierto se han reducido más del 90%. En el Cantábrico, de las 80.000 toneladas de anchoa obtenidas hace 40 años se pasó a las 800 de la última campaña. La situación de la merluza era similar. El atún rojo del Mediterráneo está también en vías de extinción.

Según la FAO, en 2004, de todas las poblaciones de peces del mundo un 7% estaba ya agotado; un 17%, sobreexplotado; un 52% totalmente explotado; un 20%, moderadamente explotado; un 3%, infraexplotado y un 1% final en vías de recuperación. Caladeros míticos, como el del bacalao de Terranova, fueron cerrados de forma indefinida en 1992 por falta de reservas. Del Atlántico Norte y el Gran Sol los grandes pesqueros se dirigieron a áfrica Continental, pero hoy estas aguas comienzan a agotarse por causa de la sobreexplotación, el deficiente seguimiento y la mala gestión. Toca el turno ahora a los mares de Madagascar, las Seychelles y el Océano índico.

atunes en la red de un cerquero Aprovechando el desgobierno, una multitud de barcos de pesca empezó a faenar en las aguas frente Somalia, incluidas sus aguas territoriales. En 2005 se calculó que pescaron allí unos 800 barcos de distintos países, muchos de ellos europeos y, más específicamente, españoles. Se estima que los ingresos generados durante un año por esta pesca extranjera ilegal ascendía a 450 millones de dólares. El resultado fue la rápida disminución de unas reservas pesqueras que eran el principal recurso para las comunidades de pescadores del país, catalogado como uno de los más pobres del mundo" (texto en el diario Público de Joaquim Sempere, profesor de Teoría Sociológica y Sociología Medioambiental de la Universidad de Barcelona).

Ecologistas en Acción solicitó la pasada semana una investigación a la Comisión Suroccidental de la FAO, para que se analicen los motivos de los actos de piratería realizados sobre la flota pesquera extranjera, razonaban lo siguiente:

La piratería somalí es muy probable que tenga origen en la sobreexplotación de sus recursos, lo cual no justifica sus actuaciones criminales, así como en la continua situación de inestabilidad política que sufre el país, en la que tanto Occidente como los Señores de la Guerra, juegan un papel de gran relevancia.

Si se analizan los datos, se observa que en 1990, antes de la caída del régimen de Siad Barre, la pesca en Somalia aportaba el 2% del Producto Interior Bruto nacional y la agricultura un 50% (FAO, 2008). Además, según el Grupo de Supervisión para Somalia (GSS) de la ONU, la pesca era una de las fuentes principales de ingresos, generando alrededor de 20 millones de dólares anuales, unas 300.000 toneladas de pescado y 10.000 toneladas de marisco, incluidos atún, tiburón, langosta y camarón, que tienen fácil exportación (ONU, 2005).

Además, el GSS ya alertó en el año 2007, que existía una continuada sobreexplotación de los recursos pesqueros de la Zona Económica Exclusiva (ZEE), que corresponde al Estado somalí, por parte de navieras pesqueras internacionales.

En este mismo sentido, la propia Comisión Europea estima en un informe emitido en el año 2007, que más del 50% del total de las capturas en Somalia, Liberia y Guinea Conakry son practicadas de manera ilegal.

atuneros con helicoptero para localizar los bancos de peces Por todo ello, Ecologistas en Acción, considera que el problema de la piratería en Somalía, es, también, un problema de Soberanía Alimentaria, Deuda Ecológica y Solidaridad entre pueblos. Por este motivo, la organización ecologista, ha emitido una carta solicitando un estudio independiente a la Comisión Suroccidental para las Pesquerías del Océano índico (SWIOFC, siglas en inglés) de la FAO, que analice el origen, situación actual socioeconómica, una evaluación general de los ecosistemas y pesquerías de la zona, así como el impacto de la flota extranjera.

Asimismo, Ecologistas en Acción insta a la Unión Europea a que realice un profundo análisis de las pesquerías de los mares de Europa, aprovechando la actual revisión de la Política Común de Pesca (PCP), que culminará en el año 2012, a fin de que reestructure su flota, con el principal objetivo de acabar con el despilfarro de los recursos marinos, la situación de sobrepesca que sufren la mayor parte de las especies marinas de interés pesquero y, la pérdida de biodiversidad a la que han sido sometidos sus caladeros, tal y como reconoce el Libro Verde de la Reforma de la Política Común de Pesca. Todo ello, con el fin de que abandone paulatinamente su presencia masiva a través de la pesca industrial en la mayoría de caladeros de todo el mundo.

Desde Ecologistas en Acción, advierten a la Comisión Europea y al Gobierno español, que la única forma de garantizar la subsistencia de la industria pesquera europea es apostando por una industria de estructura familiar, cooperativista, de conocimiento ecológico sobre los ecosistemas, hábitats y poblaciones que desarrollan su actividad.

Cada marinero que faena en Somalia cuesta 115.000 euros a los españoles

El coste público de proteger a la flota española que faena en aguas somalíes es de 75 millones de euros, equivalente a abonar una paga de 115.000 euros al año a cada uno de los marineros destinados en esa zona. O lo que es lo mismo, 4,16 millones anuales por buque, cantidad que supera, con creces, el beneficio neto que arroja cada uno de los atuneros propiedad del armador del Alakrana (1,4 millones).

Alakrana escoltado fragata Canarias Si es tan peligroso y arriesgado faenar en esa zona ¿por qué pequeñas empresas pesqueras españolas envían sus barcos hasta las costas de Somalia para pescar atún? La respuesta es sencilla. Como decimos, los datos señalan que se trata de una actividad muy beneficiosa.

El negocio que mueve este caladero supera los 180 millones de euros anuales, según fuentes oficiosas del sector citadas por el diario Cinco Días en un extenso reportaje publicado el jueves.

El nombre del armador del Alakrana es la empresa Echebaster Fleet S.L, participada, a su vez por Pesquerías Echebaster. El armador, mantiene en las costas de Somalia continuamente cuatro buques (Alakrana, Campolibre Alai, Elai Alai y Alkrantxu). Y el negocio es dorado.

Así, el gerente de Echebaster Fleet dejó por escrito en la memoria del grupo y dentro del apartado Exposición de la evolución de los negocios de la sociedad que "como hecho relevante del ejercicio (2008) cabe destacar que nuestro beneficio de explotación ha experimentado un incremento del 298%, cuyo origen está basado en el aumento de las capturas, la existencia de unos precios atractivos para las mismas y porque la sociedad continúa gestionando costes de manera eficiente adaptándose a las nuevas circunstancias".

Los buques atuneros como el Alakrana operan en las aguas del índico durante todo el año. Lo hacen por "mareas", como se le conoce entre los pescadores. Son campañas de dos meses. Una vez pasado este tiempo, vuelven a puerto, descargan, avituallan y vuelven al caladero. Cada dos campañas (cuatro meses) se releva a todo el personal del buque. Los barcos nunca abandonan el caladero, pescan allí durante todo el año. Según la propia página web de Echebaster Fleet, este armador lleva pescando en las aguas del índico desde 1969.

Según fuentes de la Confederación Española de Pesca "abandonar el caladero traería de la mano la destrucción de numerosos puestos de trabajo en España, especialmente entre Galicia y el País Vasco, en Seychelles, Madagascar, Mauricio, etc. En Islas Seychelles la actividad de toda índole que genera la flota atunera en sus puertos supone el principal ingreso para el país y representa el 60% de su PIB".

Los informes de resultados y el balance de pérdidas y ganancias así como la cuenta de resultados de Echebaster Fleet, correspondientes al último ejercicio contable 2008, son reveladores. Según figura en los libros, la empresa facturó el pasado año más de 30 millones de euros y obtuvo un beneficio neto de 5,6 millones de euros. Esto quiere decir que cada uno de los 4 buques del armador arrojó un beneficio medio de 1,4 millones aproximadamente.

subiendo una red de cerco En esa zona hay actualmente 33 buques con intereses españoles, de los que sólo 18 tienen pabellón nacional. Además, sólo esta flota captura cerca de unas 200.000 toneladas, el 40% de la demanda conservera española.

Estos datos dejan bastante claro los motivos que empujan a los armadores españoles a enviar al índico (unas aguas infestadas de piratas) a faenar en busca de un maná de atunes que parece ilimitado. Pero, ¿cuánto le cuesta a España defender a los buques con pabellón español en las costas de Somalia?

Según señaló la ministra de Defensa Carme Chacón el pasado 18 de septiembre de 2009, la misión para dar seguridad a estos buques cuesta 75 millones anuales a los contribuyentes españoles.

En un balance de las medidas aplicadas por el Gobierno, Chacón subrayó que dentro de la operación Atalanta de la UE (la operación de la Unión Europea para la seguridad en las aguas del índico), España tiene desplegados 4 buques de la Armada, 7 helicópteros y un avión de vigilancia marítima P3-Orión.

El coste público por proteger a esta flota (18 barcos que faenan bajo pabellón Español) asciende a 4,1 millones de euros por atunero. Además, tomando como referencia los 36 tripulantes del Alakrana, el número de marineros bajo pabellón español destinados a la zona asciende a un total aproximado de 648. De este modo, los contribuyentes españoles pagan 115.740 euros por la protección de cada marinero.

Por otro lado, si se extrapolan los beneficios del Echebaster Fleet (5,6 millones) a toda la flota, la actividad atunera en Somalia arrojaría unos resultados de explotación de 25,2 millones de euros. Es decir, el coste público de la protección de estos 18 buques multiplica por 3 los beneficios que genera dicha actividad,

Es más, los cuatro "Alakranas" que mantiene Echebaster Fleet en el índico generaron en impuestos 2,5 millones de euros en 2008. Extrapolando estas cuentas los 18 buques que faenan en Somalia aportarían a las cuentas públicas 11,25 millones de euros, apenas el 15% del coste total de la protección que ofrece el Gobierno.

Dicho de otro modo, Pese a que sólo se trata de estimaciones grosso modo, esto señala que la actividad pesquera española en las peligrosas aguas de Somalia cuesta a los bolsillos de todos los españoles 63,7 millones de euros al año.

Se trata, pues, de una actividad deficitaria para las arcas públicas, y también en términos económicos si los armadores se tuvieran que hacer cargo del coste que supone mantener las cuatro fragatas del Ejército destinadas a la zona. En definitiva, es como si lo marineros cobraran 115.000 euros al año del Gobierno para quedarse en tierra, con la ventaja de no tener que enfrentarse a un ataque pirata.

Este enlace muestra un vídeo de las actividades ilegales de la flota atunera japonesa

Salvemos nuestros mares

pez ahogado entra negras redesSe nos han dado los instrumentos para agotar la tierra y esquilmar los mares, pero aún no hemos alcanzado la conciencia para frenar el atropello y defender la vida. Salvemos los mares y su fauna irrepetible. Nos duele el sobrepeso de las redes de los grandes y sofisticados barcos pesqueros. Nos  duelen las miles de toneladas de atún de más que estos grandes buques llevan en sus panzas.

Ahora es momento de cuestionar una actividad que amenaza el equilibrio ecológico de los mares. Es hora de desplegar una urgente pancarta que a menudo blande Greenpeace: “No fish, no future”. Es momento de abordar la sobreexplotación de los recursos pesqueros por parte de grandes buques de todo el mundo, abuso que se hace más patente en las aguas de difícil control.

El ser humano lleva  todas las de ganar en su carrera de lucro a lo largo de los mares de todo el mundo mientras la protección de los mares y su fauna no se anteponga. Las poblaciones de peces no son infinitas. La localización de los bancos no es ningún  problema para las nuevas tecnologías de exploración como los sónares. Se nos han dado los instrumentos para agotar la tierra y esquilmar los mares, pero aún no hemos alcanzado la conciencia para frenar el atropello y defender la vida.

Según señala la organización ecologista Fondo Mundial de la Naturaleza (WWF) las reservas de huevas del atún rojo del sur en el Océano índico han caído el 90 por ciento. Los modernos atuneros pueden cargar más de 2.000 toneladas de pescado. La explotación es ya absolutamente insostenible.

Ello no indica que no sea legal. En este caso  las leyes  van a la zaga. Es preciso hablar de regulación de una actividad tan depredadora. El que los atuneros cumplan la legalidad no indica que esa legalidad no deba ser modificada.

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Greenpeace ha levantado la alarma hace tiempo al señalar que el tiempo y el atún se están acabando y que no puede permitirse que barcos de gran tamaño saqueen y vacíen las reservas de este pez.  Cada vez  hay más voces que  reclaman que estos gigantes atuneros sean retirados y desmantelados. Igualmente apuntan a la necesidad de un mayor control sobre esta actividad en aguas internacionales.

“Las reservas marinas se necesitan con urgencia para proteger el futuro de la vida marina, incluyendo el atún. La población de atún está en peligro de extinción, si no se protege la cría y zonas de desove ahora, no habrá pescado para el futuro. Al proteger el atún, los pescadores están protegiendo su propio futuro”, afirma el militante de la organización ecologista internacional Banu Dokmecibasi.

En este nuevo vídeo se muestran también las andanzas de la flota japonesa de atuneros.

Greenpeace está realizando una campaña para una red mundial de reservas marinas de plena protección que abarque el 40 por ciento de nuestros océanos para restablecer la salud de las poblaciones de peces, proteger los océanos y la vida (ya hay más de 107.000 firmas recogidas).

La raya entre vida digna y sobrebeneficio es todavía nítida. No vale calzar el escudo de la crisis y el paro como argumentos mayores para poder seguir con la depredación de la vida marina. No se puede seguir vaciando mares para engordar las cuentas corrientes de los empresarios piratas de la mar.

Las Naciones Unidas, por medio de su Secretario General, también ha alertado al respecto: “La actividad humana está causando grandes estragos a los océanos y mares del mundo. Los ecosistemas marinos sufren los daños ocasionados por la explotación excesiva, la pesca ilegal y sobre todo por prácticas pesqueras destructivas”.

Los expertos han dado una fecha límite de 50 años para la mayoría de las especies que viven en los mares. El atún es de las más amenazadas.

Lo mismo que hipotecamos  el mañana con exceso de química sobre nuestros campos, lo hacemos con exceso de negras redes sobre nuestros mares.

Todo está interrelacionado. Por supuesto los seres vivos lo estamos.

Formamos una  gran  red, ya volemos, ya caminemos, ya nademos. Ninguna especie que desaparezca nos es ajena, son parte de nosotros mismos. En la tierra, en el aire o en el mar, todos formamos una maravillosa creación. ¡Salvemos nuestros océanos, nos estamos salvando también a nosotros mismos!