updated 1:27 PM CET, Dec 5, 2016

"Las mujeres del mar" se sumergen en busca de abulón desde el siglo XVII

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buzos haenyeo, las mujeres del mar

Las buzos haenyeo contribuyen a la economía de la rocosa isla de Jeju, en Corea del Sur

Frente a la costa meridional de Corea del Sur, la isla de Jeju es el hogar de las mujeres buceadoras llamadas haenyeo o "mujeres del mar". Durante siglos, las haenyeo han nadado en las heladas aguas del estrecho de Corea y se han zambullido en el fondo del mar sin la ayuda de equipos de respiración, con el fin de cosechar abulón (u orejas de mar), caracol y pulpo.

Tradicionalmente, eran el sostén de sus familias. Pero ahora más del 80 por ciento de ellas son mayores de 60 años, escribe Sofía Salazar-Rubio para Food First, un grupo de reflexión que se centra en los sistemas alimentarios.

traje tradicional de las buzos haenyeo, las mujeres del mar

Para el trabajo, las haenyeo portan gafas, aletas y trajes de neopreno - una vez hechos de algodón blanco, ahora de neopreno. "Ellas se zambullen bajo el agua más de 100 veces al día, recolectando las criaturas marinas con las manos desnudas o, a veces, con un arpón", escribe Choe Sang-Hun para el New York Times. "Volviendo a la superficie un minuto más tarde, hacen un silbido quejumbroso mientras exhalan, para luego depositar sus capturas en un saco atado a un flotador".

una buzo haenyeo en acción

La práctica convirtió la sociedad de la isla, en gran parte patriarcal, a un matriarcado, pero tiene raíces en la miseria. Jeju es rocosa y ventosa, no es un buen lugar para los cultivos. En el siglo XVII los hombres comenzaron a pescar en alta mar o se enrolaron en buques de guerra, por lo que el buceo fue responsabilidad de las mujeres. Sang-Hun escribe:

abulón u oreja de marUn documento del siglo XVIII registra que los funcionarios azotaban las mujeres, e incluso a sus padres o esposos, cuando dejaban de pagar altos impuestos por la recogida del abulón, un manjar muy apreciado entre la élite de Corea, lo que obligó a las mujeres a bucear en aguas frías, incluso durante el embarazo.

El trabajo siempre ha sido peligroso. Las mujeres trabajan largas horas en agua helada a una profundidad de 40 pies. Viejas baladas haenyeo hablan de "bucear con un ataúd en la cabeza" o "trabajando duro en el inframundo para que nuestra familia pueda vivir en éste". Las buzos rezan a diosas marinas para que las protejan, ofreciéndoles regularmente arroz, fruta y una imitación de papel moneda.

Ahora la economía de la isla se mantiene a flote más el turismo que por las capturas de las haenyeo. Hoy trabajan casi 4.500 haenyeo, en comparación con 26.000 en 1960, señala para Food First Salazar-Rubio. Este documental de hace de 12 años echa una ojeada al mundo submarino de las haenyeo durante su apogeo:

Un documental más reciente (abajo) muestra que las mujeres de 80 años de edad todavía bucean. En 2014, Corea del Sur solicitó que las haenyo se añadieran a la lista del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad de la UNESCO. Tienen la esperanza de que la designación ayudará a proteger esta forma de vida e inspirar a las mujeres más jóvenes a asumir la tradición.