updated 12:27 AM CET, Dec 9, 2016

Reflotado el yate fantasma en la Antártida

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yate fantasma hundido bajo el hielo en la Antártida

El Mar Sem Fim fue tragado por el hielo (fotos)

Esta inquietante imagen del naufragio es positivamente fantasmal

Trágica, pero es una foto increíble. Los cuatro miembros de la tripulación del barco brasileño fueron sacados con éxito de este yate cuando se hundió en la Antártida en abril de 2012, probablemente debido a la compresión del hielo y los fuertes vientos.

El yate de 76 pies, Mar Sem Fin (Mar Sin Fin), fue fotografiado magníficamente por Ruslan Elisleev, mostrándolo hundido bajo las heladas aguas de la bahía Maxwell, Ardley Cove, justo en frente de la Base Antártica Chilena Presidente Eduardo Frei. Los cuatro tripulantes de la embarcación fueron rescatados sanos y salvos y llevados a la base. El buque es propiedad del periodista y ex presidente de Radio El Dorado, João Lara Mesquita, quien se encontraba en la región produciendo un documental.

El yate Mar Sem Fim, tragado por el hielo

El yate Mar Sem Fim, tragado por el hielo

El yate Mar Sem Fim, tragado por el hielo

 

El yate Mar Sem Fim, tragado por el hielo

El yate Mar Sem Fim, tragado por el hielo

De acuerdo con la Marina de Brasil, el naufragio se produjo probablemente debido a la compresión de la embarcación por la acumulación de hielo y los vientos de 60 nudos que impedían moverse al barco. Personal chileno y brasileño trabajaron para impedir la deriva y el derrame de cualquier posible vertido de hidrocarburos que podrían dañar el medio ambiente. Las autoridades chilenas dijeron que la tripulación brasileña fue trasladada a Punta Arenas, extremo sur de Chile, desde donde regresaron en un vuelo comercial a Brasil.

Las labores de reflotamiento de la nave se llevaron a cabo hace apenas un mes, el 23 de febrero de 2013.

Desde el incidente, se temía que podrían derramarse los 8.000 galones de combustible y causar daños al medio ambiente, cosa que no ha sucedido, de acuerdo con la Armada chilena. El barco fue remolcado a la ciudad chilena de Punta Arenas, donde será vendido como chatarra.

El viaje de mil millas, sin embargo, conllevó un gran desafío: cruzar las aguas del temido Pasaje Drake, un área de mar agitado en el que las olas pasan de tres metros de altura.