updated 3:47 PM CET, Dec 7, 2016

Una nave espacial para el mar

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sea orbiter

Esta estructura vertical permitirá a los científicos estudiar mejor el océano

Los científicos saben más acerca de la superficie de la Luna y Marte que sobre nuestro propio fondo marino, lo que ayuda a explicar la gran visión del arquitecto francés Jacques Rougerie, quien ha diseñado un laboratorio de alta mar que rivaliza en su apariencia con la nave Enterprise.

Rougerie visualiza su máquina, el SeaOrbiter, como una especie de boya de la era espacial flotando discretamente en el mar, equipada con sumergibles y un equipo de buzos que pueden explorar y analizar el medio ambiente marino. "Si queremos entender mejor el océano necesitamos un cambio de paradigma en la investigación", dice. Eso significa la observación directa en lugares remotos como el Mar de los Sargazos, donde los bosques de algas crean un ecosistema único y poco conocido. "Las anguilas procedentes de América del Norte y Europa convergen aquí para desovar después de pasar décadas en ríos de agua dulce", dice Sylvia Earle, bióloga marina y ex jefe de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica. "Sabemos muy poco acerca de este lugar, y es el hogar de una de las historias de vida más inusuales de cualquier animal en el océano".

El precio del SeaOrbiter, 48 millones de dólares, es su mayor inconveniente. Pero, gracias a la web francesa de crowdfunding KissKissBankBank, Rougerie y su equipo han recaudado 475.000 dólares para iniciar la construcción de los ojos de la nave a finales de este año. Si son capaces de inspirar a los adinerados donantes para financiarla entera, esperan terminar el barco a finales de 2016.

SeaOrbiter

1. El Ojo (The Eye): Desde aquí los científicos podrían rastrear la migración de las aves y la vida marina y realizar estudios meteorológicos a largo plazo.

2. Súper estructura de operaciones (Topside Operations): Pilotos controlarían por encima de la línea de flotación vehículos del SeaOrbiter operados a control remoto (ROV). El área de operaciones al aire libre también serviría como zona de espera para las inmersiones de la superficie. Y una cámara de descompresión facilitaría la transición para los miembros que viven en SeaOrbiter. Los paneles solares y turbinas de viento proporcionarían energía para ayudar a alimentar la nave.

3. Laboratorio Húmedo (Wet Lab): Cada año, los biólogos marinos descubren cerca de 2.000 nuevas especies marinas, un número que SeaOrbiter tiene como objetivo aumentar. Un laboratorio húmedo lleno de tanques permitiría a los investigadores llevar a cabo experimentos y transportar ciertos especímenes vivos a instalaciones de investigación más sofisticadas situadas en tierra.

4. Garaje para cuatro coches (Four-Car Garage):  En el hangar bajo el agua, tendrán cabida un sumergible de dos personas, dos ROV, y drone autónomo que puede sumergirse hasta 6.000 metros. La esperanza es usar estos vehículos para buscar en las profundidades del océano, no sólo la nueva vida, sino también el plancton, bacterias y virus que podrían ayudar a tratar enfermedades.

5. Centro de datos (Data Hub): Communications Center Nemo, llamado así por el anti-héroe de ciencia ficción de la obra maestra de Julio Verne 20.000 leguas de viaje submarino, serviría como un estudio de transmisión de SeaOrbiter para compartir sus descubrimientos con el mundo. El estudio también podría albergar un órgano de tubos, el instrumento musical favorito de capitán loco de Verne, quien juró que su destino en la tierra era perseguir los misterios de las profundidades.

6. Habitaciones submarinas (Undersea Quarters): Seis miembros de la tripulación vivirían en una zona de presión bajo el agua, lo que les permite bucear durante todo el día hasta 100 metros. Al vivir en saturación, podrían completar los experimentos mucho más eficientemente que lo hacen los biólogos marinos terrestres, y ellos no tendrían que molestarse con las paradas de descompresión después de regresar a la nave. Los cuartos presurizados también podrían funcionar como un simulador para agencias espaciales para poner a prueba los protocolos operativos y realizar estudios psicológicos de largo plazo en primeros lugares habitables para futuros viajes al espacio.

SeaOrbiter, infografía