Producen de forma natural un plástico llamado PHA que se descompone por sí solo
Científicos de la Universidad Murdoch han descifrado el código genético completo de bacterias de los lagos salados de Wadjemup (Isla Rottnest), lo que les ha proporcionado la visión más clara hasta la fecha sobre cómo estos diminutos organismos podrían utilizarse para fabricar plástico biodegradable.
Las bacterias, llamadas Salinivibrio, crecen rápidamente, se desarrollan en agua salada y producen de forma natural un plástico llamado PHA que se descompone por sí solo en lugar de acumularse como residuo. Esto las convierte en una prometedora opción para producir plástico de forma más sostenible.
Hasta ahora, los científicos se han basado principalmente en versiones aproximadas e incompletas de su código genético, lo que dificultaba saber con exactitud qué podían hacer estas bacterias.
Para cambiar esa situación, investigadores del Centro de Innovación en Bioplásticos (BIH) de la Universidad de Murdoch leyeron el código genético completo de ocho cepas de Salinivibrio procedentes de los lagos Pearse en Wadjemup (isla Rottnest) y las compararon con docenas de otras cepas de todo el mundo.
Imagen: Área de estudio y sitio de muestreo (S 32° 0′ 22.281′ E 115° 30′ 44.484′) en Pearse Lakes, Isla Rottnest, WA. Crédito: Microbial Genomics (2026). DOI: 10.1099/mgen.0.001786
Los resultados fueron prometedores. Al analizar cada letra del código genético, el equipo pudo identificar los genes exactos que permiten la fabricación de plástico, observar su disposición y confirmar que apenas habían cambiado a lo largo de un periodo de tiempo muy extenso. Esto es importante porque disponer de un mapa preciso convierte a estas bacterias de una simple idea en algo sobre lo que los científicos pueden trabajar y perfeccionar.
En otra señal positiva, los científicos descubrieron que el resto de su código genético cambia constantemente, y las bacterias recogen e intercambian genes de forma natural a medida que se adaptan. Esto puede resultar útil en bacterias que los científicos esperan aprovechar, aunque requiere más pruebas.
Además, el equipo descubrió siete genes, mal etiquetados y que no se habían detectado en estudios anteriores, que podrían permitir que algunas cepas descompongan el PHA además de producirlo, algo que planean explorar en futuros trabajos.
"Lo emocionante es que ahora podemos identificar los genes exactos que importan y ver con qué facilidad estas bacterias se adaptan al cambio", dijo la ecóloga molecular Crystal Young. "Eso nos da un punto de partida claro y viable para mejorar nuestra forma de producir plásticos".
Imagen derecha: Pangenoma de cepas de Salinivibrio del NCBI y de Pearse Lakes aisladas de diversos entornos hipersalinos y salinos, generado con Anvi'o v8. Crédito: Microbial Genomics (2026). DOI: 10.1099/mgen.0.001786
Daniel Murphy, director del Centro de Innovación en Bioplásticos y microbiólogo, afirmó que este trabajo supone un paso hacia materiales más sostenibles.
"La contaminación por plásticos es uno de los mayores problemas a los que nos enfrentamos, y parte de la solución consiste en fabricar plásticos que se descompongan de forma segura", dijo Murphy. "Comprender organismos como estos con todo detalle es la clave para pasar de prometedoras ideas a alternativas que realmente funcionen".
Situada frente a la costa de Australia Occidental, Wadjemup (Isla Rottnest) es una reserva natural protegida de Clase A y un popular destino turístico, hogar de 12 lagos salados. Los aislados lagos Pearse, que se secan por completo cada verano, eran un lugar ideal para encontrar bacterias ya adaptadas a duras y cambiantes condiciones.
La investigación se ha publicado en la revista Microbial Genomics: Refining Salinivibrio pangenome dynamics and biotechnological potential through comparative analysis











