Estos cangrejos son inesperadamente habladores

cangrejo nadador (Ovalipes catharus)

Los cangrejos nadadores se comunican haciendo al menos tres sonidos

Para los cangrejos nadadores (Ovalipes catharus) que se arrastran alrededor del tanque en el laboratorio de la bióloga Ashley Flood, los horarios de alimentación eran ruidosos. A medida que los crustáceos se agitaban ansiosamente alrededor de una pequeña bolsa de calamares, diseñada para dejarles oler pero nunca acceder a lo que había dentro, estallaban en un coro de escofinas que parecían emanar desde el fondo de sus estómagos.

Flood y sus colegas de la Universidad de Auckland en Nueva Zelanda registraron la cacofonía con un hidrófono. Más tarde, cuando reprodujeron las grabaciones a un grupo diferente de cangrejos nadadores sin introducir ningún alimento, sucedió algo notable: los cangrejos reaccionaron casi exactamente de la misma manera, buscando con entusiasmo alrededor de su tanque.

Este ruido áspero es uno de los tres distintos sonidos recientemente descubiertos por Flood y su equipo. Los hallazgos revelan la profundidad y variedad de la comunicación de un invertebrado que, hasta hace poco, se consideraba en su mayoría silencioso.

Los científicos han sabido desde la década de 1960 que algunos cangrejos se comunican usando el sonido, principalmente frotando sus garras contra sus patas, una técnica conocida como estridulación. Sin embargo, la comunicación solo se ha demostrado en un puñado de especies semiterrestres. El estudio de Flood es el primero en demostrar que los crustáceos que viven bajo las olas pueden ser igual de locuaces.

"Estos sonidos pueden jugar papeles cruciales en muchos eventos de la vida, como encontrar ciertos hábitats, criar con éxito y encontrar fuentes de alimentos", dice Flood.

Los cangrejos nadadores eran candidatos perfectos para investigar la comunicación submarina porque pasan su temporada de reproducción en las opacas aguas de los puertos y estuarios de Nueva Zelanda, donde la comunicación acústica sería más útil que las señales visuales.

Para probar qué tan bien producen sonidos los cangrejos y analizar los comportamientos asociados, el equipo de Flood colocó cangrejos nadadores en un tanque de agua con una cámara de vídeo y un hidrófono.

El equipo descubrió que de los tres sonidos distintos producidos por los cangrejos nadadores, dos, la cremallera y el bajo, solo son hechos por machos adultos cerca de una hembra sexualmente receptiva y en presencia de otros machos. Los investigadores creen que estos sonidos se utilizan para alejar a los competidores sexuales.

El comportamiento acompañante es otra pista: el cangrejo alterna entre frotar contra su garra una pata que camina y balancear su cuerpo. La exhibición general, dice Flood, se asemeja a un baile de guerra.

El sonido rasposo, mientras tanto, fue producido intermitentemente por todos los cangrejos en cada uno de los experimentos de Flood, pero aumentó dramáticamente en la tasa durante la alimentación. La bióloga asume que los cangrejos producen este ruido internamente, probablemente al machacar sus dientes gástricos. Esto abre la posibilidad de que diferentes especies de crustáceos que suponemos que estén en silencio también sean capaces de producir sonido.

El tono de raspado también se correlaciona con el tamaño del cangrejo individual, algo que Sophie Mowles, una ecóloga conductual de ARU en Inglaterra que no participó en la investigación, encuentra particularmente fascinante. A medida que aumenta el tamaño del cangrejo, la frecuencia del sonido disminuye, lo que resulta en un tono más bajo. "Eso es muy similar a lo que encontrarías en otros animales", explica.

Mowles también está intrigada por los hábitos de escucha del cangrejo. La reacción febril de los cangrejos nadadores al ruido de la escofina durante los experimentos de reproducción de Flood sugiere que la especie es propensa a espiar a otros cangrejos, escuchando pistas de que los individuos cercanos han encontrado una nueva fuente de alimento. "Eso podría ser perjudicial para uno que haya encontrado comida, pero a veces es más seguro alimentarse en grupo", dice Mowles.

El estudio también es oportuno, dice Mowles, dado que ahora estamos enfrentando el impacto del ruido antropogénico en el mar. Comprender que los sonidos inducidos por humanos pueden interrumpir las sutiles comunicaciones de los animales podría hacernos pensar dos veces acerca de cómo nuestra especie se afirma en los océanos.

Artículo científico: Sound production and associated behaviours in the New Zealand paddle crab Ovalipes catharus

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