En esta isla japonesa, fértiles llanuras se encuentran entre cadenas montañosas de las que se extraía oro y plata
Ya sea que evoque la letra S, un rayo o tal vez una mariposa asimétrica, la forma de la isla japonesa de Sado es un tanto peculiar. La tripartita geografía presenta dos cadenas montañosas paralelas de origen volcánico separadas por una llanura aluvial.
En las colinas, la actividad volcánica formó depósitos de oro y plata que la gente extrajo durante siglos, mientras que en las llanuras, el cultivo tradicional de arroz coexiste con los esfuerzos de conservación ecológica.















