La posible causante es una bacteria con forma de sacacorchos, la leptospirosis
En una lengua de arena a 19 kilómetros al norte de Santa Cruz, un pequeño y demacrado león marino yacía de lado. La única señal de vida era la profunda presión de sus aletas contra su vientre, relajándose unos segundos y luego volviendo a apretar.
"Es una señal clásica de leptospirosis", dijo Giancarlo Rulli, voluntario y portavoz del Centro de Mamíferos Marinos, señalando el desdichado auto abrazo del joven animal. La bacteria con forma de sacacorchos, la leptospirosis, causa intenso dolor abdominal en los leones marinos al dañar sus riñones e inflamar su tracto gastrointestinal. "Mantienen el estómago así. Como un niño enfermo con dolor de estómago", dijo.