La red telegráfica submarina se inauguró en 1902 y tenía una gran redundancia
A finales del siglo XIX, el Imperio Británico cubrió el globo en los mapas no solo de rosa, sino también de cobre bajo los mares. Esta vasta red de cables telegráficos submarinos, conocida como la Línea Roja Total, permitió a Londres comunicarse con sus lejanas colonias sin depender de potencias extranjeras.
En una época en la que la información podía decidir el destino de los imperios, la All Red Line (Línea Roja Total) se convirtió en uno de los activos estratégicos más importantes y menos visibles de Gran Bretaña.















